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Tras la carestía del papel higiénico, al parecer ya superada, lo que ahora escasea en Venezuela es el vino para celebrar misa. La Conferencia Episcopal de este país ha publicado recientemente en el semanario católico La Iglesia Ahora un comunicado en el que explica la “extrema necesidad” para encontrar el vino adecuado, la dificultad para importarlo por falta de divisas y sugiere que use uno “lo más puro y natural posible”. Concretamente recomienda caldos argentinos o chilenos, “de buena calidad”, porque “los franceses, españoles e italianos son muy costosos”.

El comunicado está firmado por Freddy Jesús Fuenmayor Suárez, obispo de la diócesis de Los Teques (en el Estado de Miranda) y presidente de la Comisión de Liturgia; el obispo castrense para Venezuela, José Hernán Sánchez Porras, y Ramón Aponte Fernández, Obispo de Valle de La Pascua (Estado de Guárico). Consta de cinco puntos:

1. Debido a que Industrias Pomar, la fabricante del vino Ecclesia, que está autorizado en Venezuela para la celebración de la Eucaristía, no puede garantizar la producción constante y distribución regular por la falta de algunos insumos para embotellar dicho producto.

2. Debido a la dificultad de obtención de divisas por parte de los agentes importadores para traer vino de misa de otros países.

3. La Comisión Episcopal de Liturgia, Música y Arte Sagrado; Pastoral de Santuarios, Peregrinaciones y Causas de Los Santos, a tenor de lo establecido en el No. 322 de la Instrucción General del Misal Romano: "El vino
para la celebración eucarística debe ser "del producto de la vid" (cfr. Lc 22, 18), natural y puro, es decir, no mezclado con sustancias extrañas", sugiere a todos los Obispos de Venezuela, que de ser imposible la obtención del vino para misa certificado por otra Conferencia Episcopal, se use un vino que sea lo más puro y natural posible.

4. El vino que se comercializa en algunos lugares como vino judío, en la mayoría de los casos no puede ser válido su uso, pues al mismo se le agrega azúcar para endulzarlo. De igual forma ningún tipo de vinos espumosos, aromatizados, quinados, a base de frutas distintas a la uva o para cocinar.

5. En extrema necesidad y hasta que esta coyuntura de producción y distribución de vino de misa por parte de Industrias Pomar, y la imposibilidad de importarlo se solventen, se podrían usar provisionalmente vinos chilenos o argentinos (blanco o tinto), de buena calidad (los franceses, españoles e italianos también, pero son muy costosos).

Venezuela es un país católico pero la Iglesia no ha tenido nunca demasiado poder político. Ahora hasta un sacramento como el de la comunión se ve afectado por la carencia de productos básicos que sufre la población general.