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  • EFE

Miembros de dos temibles pandillas que operan en Honduras, que guardan prisión, podrían firmar mañana "una declaración de principios de reconciliación con la sociedad", informó hoy una fuente religiosa.

El obispo auxiliar de la norteña ciudad de San Pedro Sula, Rómulo Emiliani, dijo a Efe en comunicación telefónica que "no se puede decir que firmarán un acuerdo de paz", pero que por lo que ha escuchado de ellos, también "van a pedir perdón por las cosas que han pasado".

Emiliani ha sido mediador en diversos conflictos internos que se han registrado en el presidio de San Pedro Sula, cuando se han producido incidentes violentos en los que se han visto involucrados miembros de las pandillas "M-13" y "M-18", conocidas como "maras".

El prelado también ha intercedido para que a los pandilleros se les atienda con programas de rehabilitación, lo que no ha sido posible en parte por el hacinamiento que impera en el centro penal de San Pedro Sula.

"No quiero ser vendedor de promesas falsas de lo que va a pasar mañana, las cosas que ellos hacen son poco predecibles, pero se espera una declaración de principios de reconciliación con la sociedad", enfatizó Emiliani.

Agregó que los pandilleros reclaman "espacios para la reinserción social, rehabilitarse, que se les comprenda y que se les ayude un poco", además de estar conscientes de que "el que cometió un delito debe cumplir" con la condena que le impongan.

"Mañana no hay tregua, ni firma de la paz, algo que puede venir como consecuencia en el futuro, lo importante es que se pare la orgía de sangre" entre las pandillas, expresó el obispo.

Emiliani recordó que hace unos seis o siete años hubo un acuerdo entre los mismos pandilleros para "una tregua que duró unos tres meses".

En opinión del obispo auxiliar de San Pedro Sula, sucede que con los acuerdos entre los pandilleros "se avanza y retrocede, pero es más lo que se retrocede", debido a que "son temas delicados".

Los miembros de cada pandilla están consignados en pabellones diferentes y separados de los demás reos comunes para evitar enfrentamientos armados en la prisión, recordó Emiliani, quien además lamentó que no haya apoyo estatal para la rehabilitación de los integrantes de "maras".

Sobre la nueva generación de pandilleros, Emiliani dijo que no llevan tatuado su cuerpo, sino que "tienen otro estilo y están estudiando, aunque se ven involucrados de diferente manera en hechos violentos".

"Eso es un cambio de actitud, ojalá que también les lleve a un verdadero cambio de comportamiento, que no sean violentos", apostilló el obispo, quien mañana se hará presente al presidio de San Pedro Sula para conocer qué harán los pandilleros.