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  • AFP

La presidenta brasileña Dilma Rousseff confirmó que Africa es una prioridad de su agenda de política exterior al anunciar que su país condonará y reestructurará deudas por 900 millones de dólares a 12 naciones de ese continente rico en recursos naturales, en donde tanto Brasil como China buscan ampliar su influencia.

Rousseff anunció la decisión el sábado en Adis Abeba, donde participó de las celebraciones de los 50 años de la Unión Africana.

También anunció que Brasil, séptima economía del planeta que desde hace una década ha extendido su presencia en el continente africano, creará una agencia internacional de Comercio y Cooperación para África y América Latina.

"Para nosotros es muy importante la relación con el continente africano", afirmó Rousseff.

Brasil (con la segunda mayor población negra del planeta detrás de Nigeria, y que comparte con países como Angola y Mozambique la lengua portuguesa) "ha entendido bien que África es la última frontera de la economía global, donde veremos altas tasas de crecimiento en las próximas décadas", destacó a la AFP Oliver Stuenkel, profesor de la Fundación Getulio Vargas.

"Esa política refleja un interés económico en Africa, pero también político: hay 54 países africanos en la ONU, donde Brasil aspira a un puesto permanente del Consejo de Seguridad; esos países ayudaron a elegir recientemente a un brasileño como director general de la OMC, añadió.

Rousseff ha continuado la política del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, (2003-2010), quien convirtió a África en una prioridad, en el marco de su defensa de las relaciones "Sur-Sur".

El intercambio comercial entre Brasil y Africa pasó de 5.000 millones de dólares en 2002 a 26.500 millones en 2012, y fueron creadas 20 embajadas en la región que hoy suman 37 y son una de las principales presencias diplomáticas en el continente.

Grandes empresas brasileñas se han expandido en Africa, principalmente las constructoras con gigantescas obras de infraestructura, y también la petrolera Petrobras, controlada por el Estado, a las que han seguido desde bancos a fabricantes de autobuses.

La minera brasileña Vale, la mayor productora mundial de hierro, está en nueve países africanos con inversiones de 7.700 millones de dólares.

El banco público de fomento de Brasil (BNDES) desembolsó 682 millones de dólares en 2012 para empresas brasileñas con proyectos en África, un 46% más que en 2011.

Aunque creciente, la presencia brasileña en África todavía es pequeña comparada con la de China, pero sus proyectos se "encajan muy bien con el momento de desarrollo del continente", por ejemplo en cooperación técnica en producción agrícola, y otros programas de transferencia de la experiencia brasileña, ejemplificó Stuenkel.

Una de las grandes áreas de la cooperación brasileña en Africa es su exitosa agricultura tropical, que provocó una revolución en el país suramericano, uno de los grandes exportadores de alimentos.

Brasil también coopera en programas sociales y de seguridad alimentaria, con los que sacó a 29 millones de brasileños de la pobreza en la última década según datos oficiales, además de salud y producción de biocombustibles.

"En la última década Brasil se ha convertido en un actor principal en el continente, compitiendo con China e India por influencia y acuerdos comerciales" aunque interesado menos en los recursos naturales africanos, que ya tiene, y más en "un mercado prometedor para sus bienes y servicios", destaca un estudio divulgado por el instituto de Relaciones Internacionales Chatham House.

La implicación de Brasil en Africa, añade, "no debería verse como una estrategia puramente económica. Refleja sus ambiciones de ser reconocido como un actor principal en la política internacional".

Los países beneficiados por la decisión de Brasil de condonar o reestructurar la deuda son Congo, Costa de Marfil, Gabón, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mauritania, Santo Tomé y Príncipe, República Democrática del Congo, Senegal, Sudán, Tanzania y Zambia.

Los países con mayores deudas y más beneficiados son República del Congo, con una deuda de 352,6 millones de dólares, y Tanzania, por 237 millones, ambas reestructuradas. También fue reestructurada la deuda de 113,4 millones de dólares de Zambia, divulgó el Diario Oficial.

La mayoría de esas deudas se originaron en las décadas de los 70 y 80.