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  • AFP

Oklahoma, en el sur de Estados Unidos, lamentaba ayer sábado nueve muertes causadas por una serie de nuevos tornados que azotaron ese estado, donde diez días atrás la ciudad de Moore fue devastada por un tornado que dejó 24 muertos.

El servicio médico forense de Oklahoma confirmó vía correo electrónico la muerte de nueve personas, cinco de las cuales aún no han sido identificadas.

Entre las víctimas se encuentran una madre y su bebé, que murieron al accidentarse el automóvil donde se movilizaban por la autopista interestatal 40, indicó Betsy Randolph, portavoz del sistema de autopistas de Oklahoma, a la cadena NBC.

Las inundaciones, entretanto, complicaban los trabajos de limpieza de los destrozos provocados por el monstruoso tornado del 20 de mayo.

Los servicios meteorológicos levantaron la alerta de emergencia por tornados en el estado, pero mantuvieron las alertas por inundaciones y tormentas.

Numerosos heridos

Varias personas resultaron heridas en choques y accidentes automovilísticos, según las autoridades. Los fuertes vientos produjeron también muchos heridos --87, según el diario local The Oklahoman, 77 según la cadena de televisión local KOCO-- e importantes daños. Según las previsiones, los vientos se desplazaban hacia el este el sábado.

En el vecino Missouri, el gobernador Jay Nixon declaró el estado de emergencia, instando a los habitantes a “seguir de cerca las condiciones meteorológicas con el objetivo de que puedan ocultarse o dirigirse a un lugar más alto si es necesario”.

Según medios locales, cinco tornados golpearon la región de Oklahoma City, con vientos de 145 km/h acompañados de fuertes tormentas de granizo.

Los tornados causaron repentinas crecidas de los ríos, la evacuación del aeropuerto de Oklahoma City, y cortes de electricidad que afectaron a más de 170,000 personas en la ciudad, según los medios.

Posibilidades de un gran huracán

El 20 de mayo, un tornado de grandes dimensiones con vientos de hasta 320 km por hora devastó la pequeña ciudad de Moore, cerca de Oklahoma City, provocando 24 muertos y 377 heridos, y afectando a más de 33,000 personas.

Con un promedio anual de 1,200, Estados Unidos es el país que sufre el mayor número de tornados en el mundo. Son particularmente frecuentes en los estados de las grandes planicies, ahí se ubica el “corredor de tornados” y confluyen masas de aire frío y caliente.

Este sábado también se inició oficialmente la temporada de huracanes en el Atlántico, una amenaza para la costa este del país, el Golfo de México y el Caribe, que podría ser particularmente activa este año, según los meteorólogos estadounidenses.

Dada la temperatura “anormalmente” caliente de las aguas del océano Atlántico, las posibilidades de un gran huracán en las costas de Estados Unidos rondan el 95%, escribieron científicos de la Universidad de Colorado.