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  • AFP

El presidente de China, Xi Jinping, llega este domingo a Costa Rica con un portafolio lleno de proyectos de asistencia económica para consolidar la relación bilateral, y, de paso, seducir a otros cinco países centroamericanos que aún mantienen relaciones diplomáticas con Taiwan.

Estos cinco países (Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras y Panamá) forman parte del pequeño club de 23 estados que mantienen nexos diplomáticos con el estado-isla al que Pekín considera una provincia rebelde, y, en consecuencia están inhibidos de normalizar relaciones con China.

Paralelamente, la diplomacia de Taipei ha intensificado los programas de cooperación con sus aliados centroamericanos, con el ánimo de desalentar las tentaciones de seguir el ejemplo de Costa Rica.

Diversidad de proyectos

La diversidad de los proyectos de cooperación taiwanesa en Centroamérica es considerable, y aunque los montos no siempre están disponibles en fuentes oficiales, algunas cifras reveladas dan una idea aproximada de su magnitud.

En Nicaragua, Taiwan financia programas sociales y productivos por el orden de entre los US$30 y US$50 millones anuales, según datos de la Cancillería.

Empresas taiwanesas mantienen inversiones de maquilas en zonas francas, que generan puestos de trabajo, en un país donde el desempleo es uno de los problemas más acuciantes, y un tratado de libre comercio ha dinamizado las relaciones económicas bilaterales.

La cooperación taiwanesa ha sido vital para Nicaragua, luego de que varios cooperantes europeos se retiraron gradualmente del país, por desacuerdos con actuaciones políticas del gobierno del presidente Daniel Ortega.

En los últimos tres años, la cooperación de Taiwan con Guatemala ascendió a US$45 millones, de los cuales US$42 fueron destinados a la ampliación de la carretera que conecta a la capital con la región del Caribe.

El presidente Otto Pérez alista maletas para viajar este mes a Taipei, sin fecha precisa aún, para formalizar un nuevo convenio por otros US$90 millones para continuar la ampliación de esta vía, según informó el ministro de Comunicaciones, Alejandro Sinibaldi.

Panamá firme con Taiwan

Al gobierno panameño, que prefiere mantener en reserva los números totales de la cooperación “para que otros países no se molesten”, Taipei le obsequió un avión de US$21 millones para reemplazar la vieja y deteriorada aeronave en que viajaba el presidente del país desde los tiempos de Omar Torrijos (1969-1981).

El actual mandatario panameño, Ricardo Martinelli, había dicho durante su campaña electoral que iba a acabar con la cooperación taiwanesa porque todo el mundo sabía que “iba por la vereda tropical” (por debajo de la mesa), pero a cuatro años de su gobierno, la relación se mantiene intacta.

Los datos oficiales de El Salvador reflejan una cooperación más bien baja, de US$16.4 millones entre 2009 y 2011, principalmente, en proyectos de desarrollo en agricultura, educación, tecnología, salud y seguridad pública.

Sin embargo, el Gobierno de Mauricio Funes asegura que, por el momento, no está en sus planes modificar el estado de las relaciones con ese estado asiático.

Especulaciones en Honduras

En el caso de Honduras, el reciente llamado a consultas del embajador en Taipei, Mario Fortín, ha desatado especulaciones sobre una eventual ruptura de relaciones, aunque esto ha sido negado por el presidente del país, Porfirio Lobo.

Sin embargo, los acercamientos recientes entre Tegucigalpa y Pekín sugieren a algunos analistas hondureños que algo importante se mueve tras bambalinas.

En abril pasado, una misión hondureña encabezada por el entonces canciller, Arturo Corrales, viajó a China, con el propósito de cerrar la negociación de un financiamiento por US$300 millones, para el desarrollo de un estratégico proyecto hidroeléctrico denominado Patuca III.

La misma comitiva presentó a las autoridades y a los inversionistas chinos una cartera de proyectos de alto calibre, entre los cuales figura la construcción de un ferrocarril interoceánico.

La diplomacia de Taipei parece haber tenido éxito hasta ahora en mantener la fidelidad de la mayor parte de Centroamérica en el plano político.