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LA PAZ / AFP
El presidente de Bolivia, Evo Morales, planteó adelantar las elecciones generales para junio de 2009 --en las que considera que arrasará--, pero su propuesta chocó de inmediato con denuncias de la oposición de que el gobernante indígena socialista busca perpetuarse en el poder.

“Aprobada de aquí a tres, máximo cuatro meses, esta nueva Constitución (...) vienen de manera inmediata las elecciones nacionales. Yo calculo, y lo digo de frente, no tengo ningún miedo, que sería en junio”, dijo Morales en un encuentro de movimientos sociales afines de su gobierno.

Esto supondría adelantar la elección presidencial en 18 meses.

Ante un auditorio de líderes sociales en la central ciudad de Cochabamba, Morales planteó “que haya nuevo presidente en agosto y nuevos parlamentarios. Todo el próximo año”.

Actualmente la oposición de derecha controla el Senado, y para el gobierno es crucial poder alcanzar la mayoría en la Cámara Alta.

“El próximo Parlamento vamos a ser mayoría absoluta, y así, implementar sobre la nueva Constitución va a ser mucho más sencillo, porque no va a haber ningún bloqueo en el Senado, como lo están haciendo en este momento”, añadió el mandatario.

Dice que arrasaría
Morales --que en 2006 asumió con un 54% de los votos, y fue ratificado este año en un referendo con un 67%-- dijo que “si no me equivoco como presidente, si no nos equivocamos como gobierno, en las elecciones arrasamos”.

Para cumplir su objetivo, Morales debe concertar con la oposición la convocatoria a un referendo nacional --probablemente entre enero o febrero-- que consulte por una nueva Constitución, que es resistida por sectores de la sociedad.

El texto de esta nueva Carta Magna, que deberá ser sometido a referendo, fue aprobado a sangre y fuego y sin debate a fines de 2007 por el oficialismo de la Asamblea Constituyente en un cuartel militar y ante la ausencia de la mayoría de la oposición.

La convulsión en torno a esta aprobación provocó tres muertos y fuertes disturbios en Sucre, sede de la Constituyente.

Ese texto “lamentablemente fue un proyecto aprobado en medio de la violencia sólo con los oficialistas”, evocó Óscar Ortiz, presidente del Senado, institución que será clave para la aprobación de la convocatoria al referendo que valide la Constitución.

Previamente el gobierno fracasó en dos intentos para que el Senado apruebe la Constitución a pesar de las presiones del movimiento social afín a Morales.

Para esta ocasión, estos movimientos --integrados mayoritariamente por sindicatos agrarios-- ratificaron que el 13 de octubre iniciarán una marcha desde el altiplano boliviano hacia La Paz para cercar el Congreso hasta que dé luz verde de la convocatoria a referendo, según el dirigente Isaac Ávalos.

Según Ortiz la presión del oficialismo no surtirá efecto y anticipó que convocará a testigos internacionales --de ONU, OEA, UE y Unasur, que facilitan el diálogo entre Morales y cuatro prefectos rebeldes-- para que atestigüen la presión al Congreso.

Con un diálogo actualmente en marcha con los dirigentes regionales crucial para la pacificación del país, la diputada de derecha Lourdes Millares declaró que el oficialismo persigue únicamente “firmar un mecanismo constitucional para perpetuar” a Morales.