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  • AFP

El asesinato de dos inmigrantes hondureñas ocurrido el 30 de mayo en Chiapas, en el sur de México, fue una venganza de quienes extorsionan a indocumentados, porque ellas les habían denunciado, reveló ayer el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel.

En declaraciones a la prensa tras su misa dominical, Arizmendi consideró “una vergüenza internacional” que México “no brinde mayor protección a quienes transitan” por este territorio.

“En sus países de origen, sobre todo en El Salvador y en Honduras, no encuentran formas de mejorar sus condiciones económicas, sufren la violencia de los ‘maras’, y en su desesperación, a pesar de que saben los peligros a que se exponen”, tratan de cruzar México, explicó.

El obispo católico recordó que en innumerables ocasiones se ha denunciado la situación de los inmigrantes en la zona de Palenque, en el estado de Chiapas, donde “bandas de delincuentes los asaltan, los extorsionan, los maltratan y los asesinan”.

Sin embargo, los hechos muestran que “no se han tomado las medidas adecuadas para evitar estos crímenes o, al menos, disminuirlos” agregó.

Actúan con descaro

Según Arizmendi, residentes en la zona han narrado cómo “algunos de estos criminales viven por el rumbo, y hoy caminan orgullosos y retadores” en comunidades donde actúan “con comodidad y descaro” contra los indocumentados que se encaraman a los trenes rumbo al norte, la mayoría en busca de una vida mejor en EE.UU.

La Iglesia católica y activistas han pedido que para que los inmigrantes transiten “de una forma segura, sin estar expuestos a los ‘polleros’ (traficantes de personas) y a las bandas del crimen organizado”, militares deberían acompañar el tren y mejorarse el trabajo de inteligencia de las corporaciones de seguridad para dar con los delincuentes, dijo el obispo.

Salvajismo

Iris Suleida Raudales Flores y Cynthia Carolina Cruz Bonilla, las mujeres asesinadas el pasado 30 de mayo, “habían denunciado, dos días antes, las extorsiones de que eran objeto”.

De alguna forma se enteraron los de la banda criminal, las identificaron, hicieron que se detuviera el tren, las bajaron, y a sangre fría les machetearon el rostro, y con un tiro las mataron”, dijo el obispo Felipe Arizmendi.

El sábado, las autoridades mexicanas anunciaron la detención de nueve hondureños indocumentados que, al parecer, “pertenecen a pandillas centroamericanas dedicadas a la extorsión y al robo de migrantes”, y están considerados presuntos responsables del asesinato de las dos hondureñas.

Por su parte, la Fiscalía de Chiapas informó que los cadáveres de las dos mujeres fueron trasladados al consulado de Honduras en Tapachula para ser repatriados a ese país centroamericano y entregados a sus familiares.