elnuevodiario.com.ni
  •   San José, Costa Rica  |
  •  |
  •  |
  • AFP

La epidemia de dengue que azota Costa Rica ya supera los 12.000 casos en 2013, el cuádruple que el año pasado, informó una fuente oficial este jueves cuando apenas se inicia la temporada de lluvias, la época de mayor proliferación de los mosquitos portadores.

"A inicios de esta semana teníamos más de 12.000 casos acumulados atendidos en lo que va del año, graves (variedad hemorrágica) tenemos 20 y ninguna muerte, excepto un caso en proceso de revisión del que estamos esperando resultados", dijo a la AFP la doctora Catalina Ramírez, de Vigilancia Epidemiológica de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

En los cinco primeros meses de 2012 se habían registrado 3.000 casos de dengue y el año completo cerró con 27.000, ya que la temporada lluviosa va de mayo a noviembre.

Este año los enfermos se ubican sobre todo (60%) en las zonas del Pacífico Central, el Pacífico norte y en la región atlántica; tres regiones que además concentran la más importante oferta turística del país que atrae cada año decenas de miles de estadounidense y canadienses.

"La situación se va a mantener porque empezamos este año acarreando casos del brote del 2012. Ahora ya empezaron las lluvias y los casos seguirán en aumento", agregó la funcionaria, al apuntar que el 2013 cerraría con "una cantidad considerable de casos respecto al año anterior".

La doctora recordó que en 2005 hubo un brote que causó unos 40.000 casos y luego en 2007 el país tuvo una epidemia de dengue hemorrágico, con casi 400 casos.

"No es la primera vez que tenemos esta situación y estamos abocados a amortiguar la cantidad de casos con estrategias a nivel comunitario por parte de diferentes instituciones", apuntó Ramírez.

Sobre las causas del aumento, explicó que son difíciles de definir, pero señaló que se están presentando más casos del serotipo 3 del virus. "Teníamos más de 10 años de que no se presentaba y eso hace más vulnerables a las personas".

El dengue es producido por un virus transmitido por un mosquito cuyos criaderos están en pequeños charcos o depósitos de agua estancada. Las costas costarricenses, por lo general calurosas y húmedas, son un hábitat ideal para el desarrollo de las larvas.