•   Irán  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Con solo cuatro días de campaña por delante, las tensiones entre los ocho aspirantes a la Presidencia de Irán han empezado a aparecer, mientras aceleran sus mítines y asoman los candidatos a los comicios locales, que serán el mismo 14 de junio.

Las tensiones entre los candidatos y seguidores, prácticamente inexistentes en las dos primeras semanas de campaña, han empezado a estallar y ayer se produjeron enfrentamientos entre partidarios del presidente, Mahmud Ahmadineyad, cuyo sector ha sido eliminado de las elecciones, y del candidato ultraconservador favorito, Said Jalili.

La agencia local Fars explica que los incidentes comenzaron desde la llegada de Jalili a Ardebil, en el noroeste del país, y duraron hasta su marcha, al enfrentarse verbalmente grupos de jóvenes clérigos radicales y voluntarios islámicos (basij), partidarios del candidato, con habitantes de la ciudad y seguidores de Ahmadineyad.

En el marco reformista, el exvicepresidente Mohamed Reza Aref viajó ayer a Mashad, en el noreste de Irán, acompañado por su esposa, la dermatóloga Hamideh Moravej Farshi, la única mujer de un candidato que aparece públicamente en los actos de su marido, viste ropas de distintos colores y no se cubre con el chador negro.

Aref repitió ayer en Mashad que seguirá hasta el final en el proceso electoral. --”No me retiraré a favor de nadie”--, pese a las peticiones de grupos de su sector de que renuncie y respalde al otro candidato reformista, Hasan Rohani.

 

El tema nuclear

El asesor principal del líder supremo Ali Jamenei, el ultraconservador principalista Ali Akbar Velayati, estuvo ayer en la ciudad occidental de Shar e Kord, donde volvió a hablar de la negociación nuclear con las grandes potencias y reiteró: “No renunciaré a los derechos de nuestro pueblo en esta materia”.

Otro principalista, el diputado Gholam Ali Hadad Adel, también dijo que no se retirará antes de los comicios del 14 de junio y, en una rueda de prensa en Teherán, se refirió a las relaciones con Turquía, de las que dijo que son buenas, pese a algunas serias diferencias, sobre todo en la cuestión de Siria.