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  • EFE

Los hondureños llevan más de 50 años soportando una Policía corrupta que, con honrosas excepciones, ha tenido agentes y oficiales involucrados en robo de vehículos, secuestros, narcotráfico, asesinatos y hasta intentonas de Golpe de Estado, entre otros delitos que en su mayoría han quedado impunes.

“Haciendo las salvedades del caso, desde 1959 hemos tenido una Policía militarizada que, como derivación de eso, no ha respetado los derechos humanos, ha sido una Policía corrupta”, dijo a Efe, Matías Funes, uno de los miembros de la Comisión de Reforma a la Seguridad, CRS, creada en marzo de 2012 por el Gobierno.

Funes recordó el pasado oscuro de la fuerza de seguridad ciudadana desde el fallido intento de Golpe de Estado del 12 de julio de 1959, contra el entonces presidente Ramón Villeda Morales, por parte del coronel Armando Velásquez, quien entonces contó con apoyo de la Policía y algunos militares.

Desde 1963 hasta 1998 la Policía de Honduras fue el cuarto brazo de las Fuerzas Armadas de Honduras.

Considera que el traspaso de la Policía a la égida civil en 1998 “no fue lo suficientemente fuerte para desmilitarizarla”.

“Uno de los grandes retos es desmilitarizar la Policía”, enfatizó Funes, excandidato a la Presidencia de Honduras por el partido de izquierda Unificación Democrática, docente universitario, analista y escritor.

“El problema es que en la Policía hay sectores coludidos con la delincuencia o ellos mismos son delincuentes; tenemos una Policía que no es muy confiable ante los ojos de la población, lo que obliga a una depuración que hasta ahora ha ido muy lenta”, dijo Funes.