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Distanciado en los sondeos a menos de un mes de las elecciones en Estados Unidos, el bando del republicano John McCain decidió jugarse todo lanzando una dura ofensiva contra el demócrata Barack Obama, a riesgo de que esa estrategia se vuelva contra los republicanos.

La compañera de fórmula de McCain, Sarah Palin, abrió las hostilidades denunciando el “vínculo”, según ella, entre Obama y Bill Ayers, miembro de un grupo de izquierda radical, los Weatherman, en los años 1960 y 1970.

El equipo de campaña de McCain lanzó a su vez ayer lunes un nuevo spot televisivo, difundido a nivel nacional y titulado “peligroso”, que acusa a Obama de haber resumido la intervención estadounidense en Afganistán a “bombardeos aéreos sobre aldeas, que causan muertes civiles”.

La cita completa del senador de Illinois, que data de agosto de 2007, decía: “Debemos terminar la tarea (en Afganistán) y eso requiere que tengamos suficientes soldados en el terreno para no contentarnos con bombardeos aéreos sobre aldeas, que causan muertes civiles y crean enormes problemas allá abajo”.

El bando de McCain eligió redoblar el fuego de aquí al 4 de noviembre para atacar a Barack Obama y despertar dudas sobre su capacidad de juicio, su honestidad y sus relaciones personales.

“Este tipo de campaña (negativa) refleja generalmente una cierta forma de desesperación de parte de un candidato que ya no cree tener un mensaje positivo lo suficientemente fuerte” para proponer a los votantes, dice Michael Traugott, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Michigan. A su juicio, eso “puede estimular la base republicana pero atraerá a pocos independientes o votantes indecisos”.

James Gimpel, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Maryland, no está tan seguro. “Si McCain es capaz de crear suficientes dudas contra Obama, podrá revertir la corriente” favorable al demócrata. Pero “eso no será fácil”, señala.

“Los responsables de campaña de McCain necesitan que se hable de otra cosa que no sea economía”, afirma por su parte Eric Davis, profesor de Ciencias Políticas en Middlebury College, de Vermont, señalando que “los sondeos favorables a McCain cayeron más rápido que las plazas financieras”.

Pero la táctica que busca dañar la imagen de Obama puede no ser la adecuada.

“En tiempos de crisis, los votantes quieren escuchar a los candidatos hablar de los temas que les preocupan más que verlos lanzarse ataques personales”, afirma Davis.

El bando de Obama lanzó, asimismo, este lunes un nuevo sitio de internet (www.keatingeconomics.com) donde recuerda la implicación de McCain en un escándalo financiero que se remonta a fines de los años 1980.

Una comisión del Senado deploró en 1991 “el error de juicio” del senador de Arizona, que había intervenido con otros senadores dos años antes en el caso del grupo californiano Lincoln Savings and Loan, cuya quiebra costó dos mil millones de dólares a los contribuyentes.