Antonio Rodríguez / AFP
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La Casa Blanca rompió este viernes, a menos de dos días del referéndum constitucional del domingo en Venezuela, la cautela de las últimas semanas, al expresar su preocupación de que el proceso electoral no sea "justo y libre" y darle la razón a las protestas de los últimos días.

"Estamos preocupados de que la gente no pueda tener las elecciones justas y libres que se merecen", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, al ser interrogada sobre el referendo constitucional que se celebrará el domingo en Venezuela, sin la presencia de observadores internacionales.

"En Venezuela, tuvieron lugar varias protestas con hasta 100 mil personas ayer (...), que no estaban contentas con el gobierno venezolano de Hugo Chávez y pienso que tienen buenos motivos de no estar contentos", añadió la vocera, rompiendo la cautela que había caracterizado hasta ahora las declaraciones del Gobierno estadounidense.

Ausencia de observadores internacionales

Paralelamente, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, había destacado la ausencia de observadores internacionales, aunque sin ir tan lejos como la Casa Blanca.

"Cabe destacar que no habrá observadores en el terreno, de modo que el mundo exterior no va a tener muchos datos sobre los procedimientos aplicados, no sólo el día de la votación, sino durante el recuento de los votos", declaró el vocero.

"Por esto, no puedo dar una opinión sobre si los resultados van a reflejar la voluntad del pueblo venezolano. Por supuesto, deseamos que sí los reflejen", añadió McCormack, cuyo gobierno había logrado evitar en las últimas semanas ofrecer declaraciones que abrieran una polémica que podría aprovechar Chávez.

Ni la Organización de Estados Americanos (OEA) ni la Unión Europea (UE) han sido invitadas por Venezuela a observar el referendo constitucional, que de ser aprobado permitiría a Chávez ser reelegido sin límite cada siete años, la creación de una economía socialista y la constitución del poder popular basado en comunidades, dirigidas desde el Ejecutivo.

Hasta ahora, Estados Unidos evitó cualquier polémica que Chávez podría aprovechar para tratar de lograr la aprobación de la nueva Constitución, que le permitiría la reelección sin límite de veces cada siete años, la creación de una economía socialista y la constitución del poder popular basado en comunidades, dirigidas desde el Ejecutivo.

El jueves, el Departamento de Estado llamó a los venezolanos a ejercer "su derecho inalienable" a votar el domingo en el referéndum, aunque evitando dar una consigna de voto.

La portavoz de la Casa Blanca también se había mostrado prudente a la hora de hablar de Venezuela: "Le corresponde decidir al pueblo venezolano. Dejemos que el referendo tenga lugar", dijo, aunque sí aludió indirectamente a las protestas.

"Creo que estamos viendo últimamente algunas señales de gente que no está contenta con el régimen de Hugo Chávez en muchos sitios, desde las protestas de estudiantes a otros sectores", subrayó la vocera.

Pese a las últimas declaraciones de Perino, la retórica de Estados Unidos no es comparable con algunas declaraciones del pasado cuando la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, calificó a Chávez de "fuerza negativa" de América Latina y el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld lo comparó con Adolfo Hitler, acusaciones a las que el presidente venezolano solía responder inmediatamente.