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El presidente Alvaro Uribe defendió el martes a las fuerzas armadas de las sospechas causadas por el hallazgo en una localidad del nordeste colombiano de los cadáveres de 11 hombres desaparecidos a comienzos de año en Bogotá.

"El Fiscal General de la Nación aseguró que los jóvenes desaparecidos de Soacha", una barriada del sur de la capital, murieron "en combate", dijo Uribe en un discurso en la apertura de una foro económico al norte capitalino.

El Instituto de Medicina Legal ha dicho que "los cuerpos presentan varias heridas por proyectil, pero que no fueron ajusticiados por el ejército", agregó el gobernante.

El mandatario quiso así despejar las dudas que surgieron cuando el mes pasado la prensa denunció que 11 hombres cuyas desapariciones habían sido denunciadas por sus familias, que habitan barriadas pobres de Bogotá, fueron encontrados muertos en Ocaña, un poblado al nordeste del país, en donde las autoridades municipales ordenaron sepultarlos en una fosa común para desocupar el depósito de cadáveres de la localidad.

El fiscal general Mario Iguarán explicó a fines de septiembre que grupos armados irregulares reclutaron personal en al menos dos barrios de Bogotá y quienes aceptaron las propuestas que los desconocidos formularon lo hicieron sin ser obligados.

"Está establecido que (los hombres dados por desaparecidos) no fueron a recoger café" a la zona donde se encontraron los cuerpos, dijo Iguarán. Aparentemente, marcharon hacia esa región con "propósitos delincuenciales", añadió.

La Fiscalía no informado oficialmente si los hombres murieron en combates con el ejército o fueron ajusticiados por militares para luego presentarlos como "resultados positivos" de sus acciones en esas regiones, como algunos activistas insinuaron al conocer del caso.

Lo que el Instituto de Medicina Legal afirmó esta semana es que los cadáveres tenían impactos de bala a distancia y no a quemarropa.