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  • AFP

Una marea humana se volcó el jueves a las calles de todo Brasil, para exigir servicios públicos de calidad y denunciar los gastos del Mundial de Fútbol, pese a una ola generalizada de rebajas del precio del transporte, cuyo aumento desató la protesta.

Unos 800,000 manifestantes protestaban este jueves en las calles de las principales ciudades de Brasil, según un conteo de la AFP en base a balances de la Policía y expertos.

brasil protestas

Debido a la convulsión social en el país en plena Copa Confederaciones, la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, canceló el viaje que tenía previsto la semana próxima a Japón.

La mayor protesta tuvo lugar en Río de Janeiro, donde unos 300,000 manifestantes se concentraron en el centro y marcharon hacia la Alcaldía, según el balance de un experto en seguridad de la Universidad Federal de Río (UFRJ).

La Policía, que no tiene aún un balance oficial, lanzó gases lacrimógenos contra un pequeño grupo de manifestantes que les lanzó piedras, constató la AFP. Hay al menos un herido.

“La tarifa de autobús es el detonador de un gran movimiento que no tiene líder, pero esto no quiere decir que las personas no tengamos una dirección a seguir. A partir de ahora, los políticos nos prestarán más atención”, dijo a la AFP una de las manifestantes, Carolina Silva, funcionaria de Petrobras, de 35 años.

En Salvador de Bahía, la Policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma contra parte de los 20,000 manifestantes concentrados a 2 km del estadio donde jugaban ayer Nigeria y Uruguay, que les tiraron piedras para intentar traspasar una barrera policial, según periodistas de la AFP en el lugar.

Al menos un manifestante fue herido por bala de goma, y también hay un policía herido.

“¡Oportunistas!”, le gritan a miembros del PT

Por primera vez, algunos sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos --incluido el gobernante Partido de los Trabajadores (izquierda) y la Unión Nacional de Estudiantes (UNE)-- intentaron sin éxito participar en las marchas, portando sus banderas.

En Sao Paulo, integrantes del PT fueron recibidos con hostilidad por varios de los 30,000 manifestantes que marchaban por la Avenida Paulista, que corearon contra ellos insultos de grueso calibre y les gritaban: “¡Oportunistas!” Varias banderas del PT fueron quemadas, constató una periodista de la AFP.

“¡Vayan para Cuba!”, “¡Vayan para Venezuela”!, gritaban los manifestantes a los integrantes de la UNE.

En Brasilia, la capital del país, unos 30,000 manifestantes --según la Policía-- marcharon hasta el Congreso, donde fue desplegado un gran operativo de seguridad para impedir que se suban al techo, como lo hicieron centenares el lunes pasado. Un grupo lanzaba piedras y objetos a la Policía, que no ha respondido.

Gigantescas marchas se desarrollan en unas 100 ciudades y nada presagia el fin de este movimiento apolítico, que carece de liderazgos identificados.

Las protestas, que han dejado perplejo al Gobierno y a la clase política, comenzaron exigiendo la revocación del aumento del precio del boleto de autobús, metro y tren. Pero rápidamente sumaron otros reclamos y denuncias, como los 15,000 millones de dólares de dinero de los contribuyentes destinados a la Copa Confederaciones y el Mundial 2014.

También denuncian la corrupción arraigada en la política brasileña y reclaman mayores inversiones en educación, salud y seguridad.

Estas son las mayores protestas en dos décadas en Brasil, un país donde la población no acostumbra salir a las calles a expresar su descontento.

 

Transporte deficiente

“El transporte público brasileño es en general deficiente, especialmente en las grandes ciudades, ya que no es capaz de atender la demanda. El pecado original es que no hay suficiente transporte sobre rieles, sobre todo metro, y sin esto no se puede mejorar”, dijo a la AFP, Marcos Cintra, vicepresidente de la Fundación Getulio Vargas, en Sao Paulo y experto en planificación urbana.

 

 

Políticos sorprendidos

“Toda la institucionalidad política, incluso la más progresista, ha quedado estupefacta, porque es un fenómeno que sale de los patrones tradicionales. Es un movimiento de individuos que transita de Facebook a la calle, aunque sus demandas son muy nítidas y concretas”, afirmó a la AFP, el diputado socialista Chico Alencar.