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  • EFE

La primera piedra para el monumento que se erigirá en Los Ángeles en honor del Arzobispo católico Oscar Romero, asesinado en 1980 durante el conflicto civil en El Salvador, fue puesta ayer en esta ciudad californiana.

El monumento será levantado en el cruce de las calles Siete y Alvarado, en la esquina sur del Parque McArthur, en la misma plaza donde en la década de 1980 los salvadoreños exiliados en Los Ángeles realizaron protestas contra la guerra civil que se vivía en su país.

“Es un sueño para nosotros poder tener una plaza en memoria a nuestro mártir, héroe y figura más emblemática de nuestro país”, dijo a Efe, Carlos Vaquerano, director ejecutivo del Fondo Educativo y de Liderazgo Salvadoreño Americano (Salef, por sus siglas en inglés), uno de los principales promotores del proyecto.

Vaquerano explicó que el monumento a Monseñor Romero significa “no solo que todos estamos representados a través de él, pero también un recuerdo permanente de su lucha por la justicia social”.

Para no olvidar

El activista salvadoreño, quien perdió tres hermanos en la guerra civil de su país, señaló que el monumento será una oportunidad para “recordar los momentos oscuros de nuestro país y también para reflexionar sobre un mejor futuro”.

Monseñor Romero, quien se distinguió por su defensa de los pobres, difundiendo un mensaje de amor basado en el Evangelio, murió al recibir un disparo al corazón hecho por un francotirador mientras celebraba una misa el 24 de marzo de 1980, en un acto atribuido a militares extremistas.

Vaquerano destacó que “sin olvidarlo, no podemos vivir del pasado: hay que seguir hacia adelante buscando un futuro mejor tanto para nuestras familias como para nuestro país donde todavía hay mucha injusticia”.

En el mismo lugar donde ayer dio inicio la construcción del monumento, en la década de 1980 muchos salvadoreños --incluido Vaquerano-- se reunieron para protestar por la guerra civil en su país, realizar vigilias por la paz y recibir noticias sobre los enfrentamientos.

El activista aseguró que esta iniciativa es el “proyecto más significativo para los salvadoreños y además coincide con que ya se abrió nuevamente el proceso de canonización”.

Aunque la solicitud para la canonización de Monseñor Romero fue presentada en 1990 y al arzobispo martirizado se le asignó la denominación de Siervo de Dios, el proceso estaba estancado desde 1997, aunque en abril pasado el papa Francisco solicitó que se reactivara.

La escultura en bronce del arzobispo Romero será elaborada por el artista salvadoreño Joaquín Serrano, quien comenzará a trabajar en el proyecto a mediados de julio.

El monumento tendrá un costo estimado de cerca de 350,000 dólares y se espera que esté listo para su inauguración a mediados de octubre.

 

“Árbol de la paz”

Además de la estatua del arzobispo, “que será elaborada en El Salvador y se traerá en un gesto significativo a Los Ángeles”, el proyecto también comprende un monumento denominado “Árbol de la Paz”, una torre con palomas que representan diferentes hechos de la historia salvadoreña, dijo Carlos Vaquerano.

“La última, que está en lo más alto de la torre, significa la migración de los salvadoreños a este país buscando un mejor futuro”, destacó.

La plaza como sitio histórico y turístico también servirá como un centro de educación para toda la comunidad, sobre la vida y el martirio del arzobispo salvadoreño y su lucha por defender la justicia social para los más pobres.

Vaquerano invitó a la comunidad a seguir las “enseñanzas de Monseñor Romero, luchando para que los salvadoreños tengan mejores oportunidades”, pues hay que seguir “luchando por la justicia social”.