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  • AFP

Un sangriento atentado, seguido de enfrentamientos, se produjo el domingo por la mañana en Damasco, 24 horas después de una reunión del grupo de los “Amigos de Siria” que decidió reforzar su ayuda a la rebelión para invertir la relación de fuerzas en el campo de batalla.

Siete personas --cuatro policías y tres atacantes-- murieron y nueve personas sufrieron heridas el domingo en un ataque insurgente contra un puesto policial en el norte de la capital siria, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El ministerio Sirio del Interior, al igual que la televisión oficial, señalaron previamente un atentado “suicida terrorista”.

“Un atentado terrorista se produjo detrás de una panadería en el barrio de Ruknedin”, explicó la televisión estatal siria dando cuenta de “víctimas entre los civiles” y utilizando la terminología del régimen de Bashar Al Assad que califica a los rebeldes armados de “terroristas”.

El OSDH, una ONG con sede en Gran Bretaña que obtiene su información de una red de militantes y médicos sobre el terreno, informó de tres muertos y diez heridos en una explosión, pero no precisó el origen.

Ofensiva del régimen

Este atentado se produce en plena ofensiva del ejército sirio, apoyado por el movimiento armado chiíta libanés Hezbolá, contra los focos de resistencia rebeldes en Damasco y en sus alrededores.

Después de una semana en la que la rebelión perdió terreno, el sábado los principales países que apoyan a la oposición decidieron incrementar su ayuda a los insurgentes que piden armamento pesado para proteger las zonas civiles de los ataques del régimen.

Tras una reunión en Doha, 11 países del grupo de los “Amigos de Siria”, entre los que se encontraban Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, anunciaron su decisión de “entregar con urgencia todo el material y los equipamientos necesarios” a la rebelión para permitirle “contrarrestar los brutales ataques” del régimen.

Los “Amigos de Siria” precisaron que cada país ayudaría a los insurgentes “a su manera”, sorteando así la cuestión de la ayuda militar directa que varios países occidentales se niegan a proporcionar. Hasta ahora, el grueso de este tipo de ayuda a los rebeldes procedía de Arabia Saudí y Catar.

“Ayuda militar canalizada”

Los participantes destacaron que “cualquier ayuda militar será canalizada” por el Estado Mayor del Ejército Sirio Libre (ESL), principal fuerza de la oposición armada, para que no caiga en manos de grupos extremistas.

El jefe de la diplomacia de Catar, jeque Hamad Ben Jasem Al Thani, afirmó el sábado que los participantes tomaron “decisiones secretas” para modificar el equilibrio de fuerzas en Siria, donde la violencia dejó más de 93,000 muertos desde marzo de 2011, según la ONU.

Por su parte, el presidente francés, Francois Hollande, destacó este domingo desde Doha tras reunirse con Al Thani, que Francia y Catar tienen “un enfoque común” sobre el conflicto sirio que pretende “ayudar a la oposición a defenderse y ganar posiciones sobre el terreno”, pero también “encontrar una solución política”.