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La oposición anunció que batallará en el Congreso boliviano para frenar la aprobación de un referendo por la nueva Constitución que es crucial para el presidente Evo Morales, en medio de un clima de tensión por amenazas de las movimientos sociales de que asediarán la sede legislativa.

“Vamos hacer todo lo que sea necesario, y la intención abusiva de imponer una Constitución que va a hundir a Bolivia los próximos 20 años no va a prosperar”, afirmó el ex presidente conservador Jorge Quiroga, líder de Podemos, la mayor fuerza opositora en el Congreso y que controla el Senado.

El presidente de esa Cámara, Óscar Ortiz (también de Podemos) anticipó que el Congreso no aprobará la ley de convocatoria a referendo para validar la nueva Constitución, que defiende el oficialismo y que ha sido calificada por la oposición en varias ocasiones de autoritaria, totalitaria y hecha para que Morales se perpetúe en el poder.

“Podemos tiene mayoría en la Cámara Alta, y mientras no sea una Constitución consensuada, no vamos a aprobar ninguna ley de referéndum”, afirmó Ortiz, quien dijo que la intención oficialista para movilizar a sindicatos campesinos y obreros para cercar al Congreso “es un golpe” al Legislativo.

Desacuerdo sobre votación
Además de la turbulencia social, oficialismo y oposición podrían enfrascarse en una pelea sobre el procedimiento de voto para esta ley de referendo, pues la oposición considera que debe ser aprobada por 2/3 de los votos y el gobierno estima que debe hacerse por mayoría simple.

Ortiz explicó que la ley para llamar a referendo por la nueva Carta Magna requiere dos tercios (105) de los 157 senadores y diputados que deben sesionar de manera conjunta.

El oficialista Movimiento Al Socialismo (MAS) llega a 83 bancas (72 diputados y 11 senadores), aunque el ministro de Defensa, Walker San Miguel, dijo que los argumentos opositores no son ciertos y explicó que sólo se necesita alcanzar la mayoría simple, es decir el 50%+1 de los 157 congresales.

El ex presidente Quiroga también denunció que el gobierno prepara un “cerco de movimientos sociales que son milicias armadas para cerrar el Congreso y hacer un “fujimorazo” para imponer un proyecto de largo plazo”.

Además, pidió “a la Comunidad Internacional que no levante las manos y se vaya; que se queden acá, tener testigos, tener observadores” para lo que considera un “golpe a la democracia”.