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  • EFE

El nuevo escándalo de corrupción que ha sacudido al Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano, tuvo hoy sus primeras consecuencias con la dimisión del director general, Paolo Cipriani, y del vicedirector, Massimo Tulli.

La dimisión de ambos fue aceptada por la Comisión de Cardenales y por el Consejo de Supervisión, y se ha producido tres días después de la detención de tres personas, entre ellas el prelado Nunzio Scarano, acusadas de fraude y corrupción en el marco de una investigación sobre supuestas irregularidades financieras en el IOR.

Scarano fue responsable del servicio de contabilidad de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que gestiona el capital inmobiliario del Vaticano.

El Consejo de Supervisión y la Comisión Cardenalicia que vigila el funcionamiento del banco aceptaron las dimisiones, y han pedido a Ernest von Freyberg que asuma de manera interina y con “efecto inmediato” las funciones de director general.

Según un comunicado del Vaticano, Cipriani y Tulli han dimitido “en el mejor interés del instituto y de la Santa Sede”.

La Autoridad de Información Financiera (AIF), organismo establecido en 2010 para vigilar la transparencia financiera de la Santa Sede, ha sido informada, así como la Comisión especial creada por Francisco para la reforma del IOR.

Lucha contra el blanqueo

El presidente del IOR agregó que desde 2010 el Banco Vaticano y su Dirección han trabajado “seriamente para lograr que las estructuras y los procedimientos estén en línea con los estándares internacionales en la lucha contra el blanqueo de dinero”.

Con todo, von Freyberg señaló que, “si bien están agradecidos por los resultados logrados, está claro que se necesita una nueva dirección para acelerar el ritmo de este proceso de transformación”.

La comisión creada el 26 de junio por Francisco tiene como objetivo recoger información sobre la marcha del IOR, para “llegar a una mejor armonización del instituto respecto a la misión de la Iglesia católica”, según informó el Vaticano ese día.

La comisión fue el segundo paso dado por el papa Bergoglio para la reforma del IOR, después de que el 15 de junio, el sacerdote italiano Battista Ricca fuera nombrado secretario interino del organismo.

El IOR, con sede en la Ciudad del Vaticano, fue fundado por Pío XII en 1942 y tiene personalidad jurídica propia. En la entidad trabajan 112 personas y dispone de 12 ventanillas. Su única sede está en el Vaticano.

Banco Ambrosiano también lo salpicó

A principios de la década de los 80, se vio salpicado por el escándalo de la quiebra del Banco Ambrosiano de Roberto Calvi, encontrado ahorcado bajo un puente de Londres en 1982.

Aunque el Vaticano siempre rechazó cualquier responsabilidad, sí admitió su “implicación moral”, y pagó US$241 millones de la época a los acreedores de la entidad.

El IOR fue reformado en 1989 por Juan Pablo II, y el 30 de diciembre de 2010 Benedicto XVI aprobó una ley para luchar contra el blanqueo de dinero en la instituciones financieras del Vaticano, con el objetivo de entrar en la llamada “lista blanca” de Estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero.