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El premio Nobel de la Paz, que será anunciado el viernes, genera interés en todo el mundo, pero está también rodeado de múltiples mitos.

Geir Lundestad, secretario del comité secreto que otorga el prestigioso premio, explicó a la AP algunas creencias que resultan erróneas.

Uno de los mitos, por ejemplo, es que el comité de premios anuncia una corta lista de candidatos. En realidad, el comité no anuncia los nombres de ningún candidato y mantiene esos documentos sellados durante 50 años.

También se cree que hacer campaña para un candidato en particular puede influir al comité premiador. Lundestad dijo que el efecto es el contrario, ya que el comité es muy independiente y no quiere estar influenciado por la opinión pública.

Tampoco es cierto que los candidatos puedan ser nominados hasta el último minuto. La fecha límite para nominar a alguien es ocho meses antes del anuncio del ganador.

Lundestad señaló también que mucha gente cree que cualquiera puede nominar a una persona o grupo para el premio. La verdad es que sólo pueden hacer nominaciones laureados, los actuales y ex miembros del comité y su personal, miembros de gobiernos y legislaturas, profesores universitarios de derecho, teología, ciencias sociales, historia y filosofía, líderes de institutos de relaciones exteriores e investigación de la paz y miembros de las cortes de derecho internacional.

Otro mito es que el premio puede ser revocado si el premiado no sigue las premisas del galardón o actúa de forma que contradice los motivos por los cuales recibió el premio. En realidad, no existen normas para suspender la otorgación del premio.

La creencia de que se puede otorgar el premio a alguien que ha muerto es también falsa. Sólo se otorgó un premio Nobel de la Paz de forma póstuma en 1961, cuando se ofreció a Dag Hammerskjold, ex secretario general de las Naciones Unidas. Las normas en este aspecto cambiaron en 1974.

También es falso pensar que el premio es otorgado por acciones que promuevan la paz, los derechos humanos y la democracia tan sólo si estas han resultado exitosas.

Lundestad dijo que el premio más bien sirve para animar a aquellos que lo reciben a continuar con su labor, a veces en momentos críticos.