Jorge Eduardo Arellano
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El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, se enfrenta a una virulenta ofensiva de los republicanos, cuyo candidato John McCain no despega en los sondeos a menos de un mes de la elección presidencial estadounidense.

Desde que la compañera de fórmula de McCain, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, acusara el sábado a Obama de “trabajar con un terrorista”, los republicanos se sacaron los guantes y no escatiman en ataques contra el senador por Illinois, que marcha adelante en intención de voto según los sondeos.

Conscientes de la peligrosa dirección a la que los republicanos quieren llevar la confrontación, los demócratas han optado por enviar al candidato a la vicepresidente Joe Biden a la línea del frente.

“No podemos quedarnos de brazos cruzados y dejarlos actuar”, escribió la noche del miércoles Joe Biden en un comunicado a los seguidores demócratas.

“En vez de concentrarse en los problemas que realmente cuentan, nuestros rivales hacen todo lo que pueden para impulsar esta atmósfera tóxica”, aseguró.

Cosas repugnantes, calumnias…
“He escuchado cosas repugnantes en los últimos días, calumnias profundamente ofensivas que oímos cada vez más cuando nos acercamos al día de las elecciones”, el 4 de noviembre, indicó el senador Biden, quien calificó el miércoles de “tonterías” los ataques republicanos, en entrevista con la cadena CBS. No obstante, no se toma los señalamientos a la ligera: “Pienso que es relativamente peligroso”, dijo.

Se mostró preocupado por “este tipo de incitaciones, como un hombre que presenta a Barack utilizando su segundo nombre (Hussein) como una suerte de epitafio”, dijo, en referencia a un miembro del Partido Republicano de Pensilvania, que el miércoles en un acto de John McCain habló repetidamente de “Barack Hussein Obama”.

Los estrategas de McCain siguen explotando el facto del miedo ante Barack Obama, un candidato “muy riesgoso para Estados Unidos”, según se señala en una propaganda de televisión divulgada el jueves.

El anuncio de casi dos minutos presenta a Obama como cercano a Bill Ayers, ex militante de un grupo radical de izquierda en la década de 1960.

Pero la portavoz del senador por Arizona, Nicolle Wallace, indicó que el anuncio televisivo plantea una interrogante válida sobre el carácter de Obama.

“Si no podemos hacer que Barack Obama diga la verdad sobre las personas en su vecindario, que resulta también que son terroristas, ¿cómo podemos confiar en que diga la verdad de lo que hará cuando sea presidente?”, preguntó Wallace.

De traidor para arriba
En los actos del candidato republicano, se han escuchado gritos del público que califican a Obama de “socialista”, “terrorista” o “traidor”.

En 2004, el candidato demócrata John Kerry ignoró los ataques del campo republicano de George W. Bush, que sembraban dudas sobre su pasado militar y su participación en la guerra de Vietnam.

Barack Obama ha tratado de mantener el debate centrado en los problemas que aquejan a los estadounidenses, sobre todo la economía.

“Yo puedo resistir otras cuatro semanas de ataques de John McCain, pero los estadounidenses no pueden soportar cuatro años más de las políticas de George W. Bush implementadas por John McCain”, dijo el miércoles en un acto en Indiana.

Mientras, McCain lanzó también una estrategia para ganarse el voto femenino, cuando los sondeos muestran que las mujeres estadounidenses se inclinan por el senador por Illinois.

En sus recientes actos de campaña, McCain ha insistido en programas que pueden ser interesantes para las electoras femeninas, como la asistencia médica y el acceso a viviendas, que según sondeos, son los temas que más importan a la hora de elegir a un candidato entre las mujeres que no se dicen ni republicanas ni demócratas.

Según los últimos sondeos a nivel nacional, Obama aventaja entre seis y once puntos a McCain en intención de voto.