•   Caracas, Venezuela  |
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  • EFE


Los venezolanos se preparaban para la jornada electoral de hoy domingo en la que 16 millones de electores han sido convocados a pronunciarse en un referendo sobre una polémica reforma constitucional que promueve el presidente Hugo Chávez.

Los preparativos se cumplen en medio de cierto nerviosismo y tensión, tras las advertencias y denuncias de Chávez sobre supuestos planes opositores, que dice son ideados en Estados Unidos para dar al traste con la elección y generar caos.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela reiteró que abrirá el 54 por ciento de las "urnas electorales" donde se depositará el voto físico del referendo del domingo, para así cotejar el resultado del voto electrónico.

"Más de la mitad de las cajas que resguardarán los votos físicos del referendo se abrirán para dar garantía del proceso electoral", destacó en declaraciones a la emisora estatal de televisión VTV Humberto Castillo, uno de los directivos del CNE.

"Lo que antes era una caja negra, ahora es una caja traslúcida, ya que el 54 por ciento de las urnas electorales de resguardo se abren", por lo que no hay posibilidad de que el voto electrónico no refleje "la voluntad de los ciudadanos", explicó.

En el referendo, que decidirá la suerte de la intención gubernamental de reformar 69 de los 350 artículos de la Constitución de 1999, participarán casi 100,000 testigos electorales "de las dos orientaciones, quienes estarán vigilantes del proceso".

Todo ello, agregó, constituye "garantías" de que "estas elecciones están por encima de los estándares internacionales" de vigilancia de la transparencia del sufragio. Cualquier acusación de fraude "choca con la realidad" y no pasará de ser "una retórica política que no tendrá interlocutores en la mayoría del país", sostuvo el directivo del CNE.

La aprobación de la reforma constitucional que impulsa acelerará, según afirma, la instauración de lo que llama "socialismo venezolano del siglo XXI" y esto, en su opinión, genera "enemigos" internos y externos.
Polémica reforma constitucional
La reforma constitucional en sus puntos más polémicos, incluye la reelección presidencial indefinida y la posibilidad de que el Estado restrinja la información y el debido proceso durante los estados de excepción. Asimismo, decidirá sobre varios tipos de propiedad, como la comunal, además de la privada, un nuevo ordenamiento territorial, entre varios otros asuntos.

Los adversarios de los cambios a la Carta Magna consideran que el mandatario sólo intenta desviar la atención de la contienda electoral cuando, según ellos, una mayoría del país está contra su propuesta.

La denominada "jornada de reflexión electoral" también se cumple con la entrada en vigor de una "ley seca", que prohíbe la compraventa y el consumo de bebidas alcohólicas hasta el próximo lunes.

También rige una veda a acciones proselitistas, la suspensión de permisos para que civiles porten armas, un acuartelamiento policial y un vistoso despliegue militar en los centros de votación, lo que se complementará mañana con el cierre de las fronteras.

Afirman que hay transparencia

Las autoridades electorales han dado reiteradas garantías de transparencia, y han dicho que cualquier acusación de fraude en la que, según Chávez, se basará la oposición para ejecutar su plan, "chocará con la realidad", porque "no hay posibilidad de que el voto no refleje la voluntad de los ciudadanos".

También el ministro de Defensa, general Gustavo Rangel, confirmó que las mesas de votación "han quedado instaladas", y destacó que unos 110,000 efectivos de la Fuerza Armada Bolivariana (FAB) y alrededor de 300,000 policías y civiles actuarán "ante cualquier foco de violencia que grupos minoritarios intenten generar". "No tenemos ninguna previsión de que se va a acabar el mundo" y sí de que "habrá completa paz", añadió Rangel.

Según los oficialistas, grupos de la oposición radical planean desconocer la noche del domingo o la madrugada del lunes la proclamación de la supuesta "victoria" del "sí" a las reformas, primer paso de la "Operación Tenazas" que Chávez atribuyó a la CIA de Estados Unidos y a grupos "pitiyanquis de la oligarquía criolla".

Los líderes de la oposición, que denuncian la reforma propuesta por el presidente como un intento de instalar "un régimen socialista autoritario", afirman, a su vez, que los estudios de opinión que el año pasado daban por vencedor a Chávez en las presidenciales, y acertaron, pronostican ahora la victoria de un "no".

Los opositores al proyecto de cambios en la Carta Magna de 1999, unidos en un llamado "Bloque del No", reunieron al pasado jueves en una céntrica avenida de Caracas a una multitud en rechazo a la reforma. Al día siguiente, otra masiva concentración "roja" a favor del "sí" llenó la misma avenida Bolívar de la capital.

Los dirigentes opositores, entre ellos el alcalde de Chacao, Leopoldo López, han asegurado que reconocerán un resultado adverso "si hay transparencia", pero advirtieron también que el pueblo defenderá su voto si el proceso es "tramposo".

La reforma, en sus puntos más polémicos, incluye la reelección presidencial indefinida, varios tipos de propiedad, como la comunal, además de la privada, un nuevo ordenamiento territorial, y la posibilidad de que el Estado restrinja la información y el debido proceso durante los estados de excepción.