•   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

La plaza cairota de Rabea al Adauiya, donde están acampados los seguidores del depuesto presidente egipcio, el islamista Mohamed Mursi, se ha convertido en una fortaleza de acceso complicado, tras los choques de la pasada madrugada entre los islamistas y la policía.

Todavía quedan restos de batalla campal en los alrededores de la plaza, donde los manifestantes han elevado barreras con bloques de piedra para impedir el acceso de las fuerzas del Ministerio del Interior, que han amenazado con desmantelar "muy pronto" la protesta.

Llegar hasta la plaza desde el llamado camino de Naser, donde ayer se produjeron los disturbios, que han dejado más de 200 muertos, según los islamistas, es toda una carrera de obstáculos, tal y como constató Efe.

Decenas de agentes, apoyados por vehículos blindados y excavadoras, están apostados bajo el puente 6 de Octubre, donde piden la documentación, visiblemente nerviosos, a todo aquel que pasa por la zona, sin perder de vista a los islamistas, que están más adelante.

De camino a Rabea al Adauiya, los manifestantes han levantado barreras de dos metros de altura por uno de ancho a lo largo del camino Naser con los adoquines que han arrancado de la acera.

Una decena de coches y motocicletas calcinados siguen en la calzada, sin que nadie los haya retirado.

El suelo está lleno de zapatos, restos de comida y charcos de sangre, en torno a los cuales los manifestantes han depositado flores y piedras, en homenaje a las víctimas.

Junto a uno de ellos puede leerse el siguiente mensaje pintado: "Esta es la gasolina de la victoria", en referencia a la sangre.

El lugar está justo enfrente de la tribuna donde el presidente egipcio, Anuar al Sadat, fue asesinado durante un desfile militar por islamistas del grupo Gamaa al Islamiya, en 1981.

Tras pasar varios controles de voluntarios islamistas, que también solicitan la documentación, se llega a la plaza de Rabea al Adauiya, a unos 700 metros.

Permanecen aún centenares de manifestantes

La desolación en el camino Naser contrasta con el ambiente en la plaza, donde permanecen centenares de manifestantes, que han retomado sus rutinas habituales desde que empezaron la acampada.

Varias mujeres veladas se manifestaban esta tarde frente al escenario central, mientras que otros manifestantes se dedicaban a leer el Corán o a dormitar en las tiendas de campaña.

Uno de los acampados, Islam al Gamri, miembro del Partido Construcción y Desarrollo, brazo político de Gamaa al Islamiya, aseguró que tienen intención de continuar en Rabea al Adauiya, pese a las advertencias del Ministerio del Interior.

"Lo que ha ocurrido ha sido por el llamamiento de Abdel Fatah al Sisi (jefe del Ejército) contra el denominado 'terrorismo'. Su convocatoria fue un llamamiento para la destrucción del Estado de Derecho y pasar a la ley de la selva", lamentó.

Gamri se refería al discurso de Al Sisi del miércoles pasado que pidió a los ciudadanos que saliera a las calles para apoyar a las fuerzas armadas y la policía en "una probable lucha contra la violencia y el terrorismo".

Muchos periodistas extranjeros se encontraban hoy en Rabea al Adauiya, donde destacaba la ausencia de profesionales de medios locales, de los que una parte se han alineado con las posturas del ejército.

Mursi fue depuesto por las fuerzas armadas el pasado día 3, tras protestas multitudinarias los días anteriores que pedían elecciones presidenciales anticipadas.