•   Río De Janeiro, Brasil,  |
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  • EFE

El papa Francisco dijo ayer que hace falta una Iglesia que se dé cuenta de las razones por las que muchas personas se alejan de ella y que lo reconozca con valentía, una Iglesia que sepa escuchar y que se ponga en camino con la gente.

Francisco hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió a los obispos brasileños, ante los que afirmó que la Iglesia no puede alejarse de la sencillez y la simplicidad y no debe ceder al miedo, el desencanto, el desánimo, a las lamentaciones.

El papa Bergoglio señaló que talvez la Iglesia se ha mostrado demasiado lejana de las necesidades de los hombres, “demasiado pobre para responder a sus inquietudes, demasiado fría, prisionera de su propio lenguaje rígido” y que ello ha propiciado el abandono de muchos.

También dijo que talvez el mundo ha convertido a la Iglesia en “una reliquia del pasado, insuficiente para las nuevas cuestiones” y que “quizás la Iglesia tenía respuestas para la infancia del hombre, pero no para su edad adulta”.

“El hecho es que actualmente hay muchos casos, no solo los que buscan respuestas en los nuevos y difusos grupos religiosos (en referencia velada a las sectas), sino también aquellos que parecen vivir ya sin Dios, tanto en la teoría como en la práctica”, manifestó.

Iglesia debe ser sencilla

El pontífice añadió que hace falta una Iglesia capaz de acompañar, “de ir más allá del mero escuchar. Quisiera que hoy nos preguntáramos todos: ¿Somos aún una Iglesia capaz de inflamar el corazón?

El papa Bergoglio añadió que muchos se han ido “porque se les ha prometido algo más alto, algo más fuerte, algo más veloz”.

Francisco subrayó que la Iglesia ha de recordar siempre que no puede alejarse de la sencillez, ya que de lo contrario olvida el lenguaje del misterio y no solo se queda fuera sino que ni siquiera consigue entrar en aquellos que buscan a Dios.

“A veces perdemos a quienes no nos entienden porque hemos olvidado la sencillez. Sin la gramática de la simplicidad, la Iglesia se ve privada de las condiciones que hacen posible ‘pescar’ a Dios en las aguas profundas de su misterio”, aseguró.

Francisco criticó la globalización “implacable” y dijo que aunque tiene cosas positivas, muchos olvidan el “lado oscuro”.

En el lado oscuro señaló “la confusión del sentido de la vida, la desintegración personal, la pérdida de la experiencia de pertenecer a un cualquier ‘nido’, la violencia sutil, pero implacable, la ruptura interior y las fracturas en las familias, la soledad y el abandono”.

Falta valentía

El papa Bergoglio dijo ayer que “hace falta una Iglesia que no tenga miedo, que sepa dialogar con aquellos discípulos que huyendo de ella, vagan sin una meta, solos, con su propio desencanto”.

Los desafíos

Respecto de los desafíos de la Iglesia en Brasil, el papa destacó la necesidad de dar prioridad a la formación de obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, una mayor colegialidad de la conferencia episcopal, estar en estado permanente de misión y un mayor papel de la mujer en la Iglesia.

Reivindicó el derecho a anunciar el Evangelio con libertad y defendió la Amazonia.

“La Iglesia está presente en la Amazonia desde el principio con misioneros, congregaciones religiosas, y todavía hoy está presente y es determinante para el futuro de la zona”, afirmó.