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  • EFE

Once cadáveres con señales de torturas han sido encontrados en los últimos días en la zona de Rabea al Adauiya y la plaza de Al Nahda, en El Cairo, donde los islamistas celebran sus protestas, informó hoy el Ministerio del Interior egipcio.

En un comunicado, este departamento explicó que seis de los cuerpos fueron hallados en Rabea al Adauiya, mientras que los otros cinco aparecieron en Al Nahda.

Además, diez heridos denunciaron ante los cuerpos de seguridad haber sido torturados por manifestantes en estos dos lugares y acusaron a miembros de los Hermanos Musulmanes de haberles agredido.

Por otro lado, la policía encontró tres cadáveres con señales de haber sido torturados en la zona de Al Omraniya, en la provincia de Guiza, cercana a El Cairo, y detuvo a uno de los acusados de haber efectuado este crimen.

El arrestado reconoció en los interrogatorios que él y otros manifestantes de la plaza de Al Nahda torturaron a las víctimas en una de las tiendas de campaña montadas allí.

El Ministerio del Interior aseguró en el comunicado que investiga cada suceso de torturas para identificar a los agresores y pidió a los ciudadanos que le comuniquen cualquier incidente de este tipo.

Anoche, el Consejo de Defensa Nacional solicitó a los manifestantes islamistas de Rabea al Adauiya y de Al Nahda que anuncien "de inmediato" su renuncia a todo tipo de violencia y de terrorismo.

Además, les advirtió de que vigilará sus protestas y tomará medidas estrictas contra cualquier violación de la ley.

Estos manifestantes son seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi que rechazan el golpe militar del pasado día 3 y organizan protestas continuas para pedir su regreso al poder.

Los islamistas han convocado nuevas manifestaciones para hoy y mañana, coincidiendo con la visita de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, quien se reunió en El Cairo con las nuevas autoridades egipcias.

Ashton instó a las partes enfrentadas en Egipto a que mantengan su autocontrol y se alejen de la violencia.

El Cairo fue escenario en la noche del viernes al sábado de sangrientos disturbios que causaron la muerte a 72 seguidores de Mursi y heridas a cerca de 300.