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El régimen de Bashar al Asad está arrebatando Homs a los insurgentes después de que estos avanzaran en el norte y el sur de Siria, en una nueva demostración, según analistas, de que ningún bando conseguirá imponerse y de que la guerra civil llevará a una inevitable división del país.

“El régimen, que consolidó su victoria en Homs, controla toda la región que va de Damasco a las zonas costeras”, afirmó Karim Bitar, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS).

“Los rebeldes por su parte controlan el norte y el valle del Éufrates (Alepo, Raqa, DeirEzor) y los kurdos, cada vez más autónomos, el nordeste”, dijo.

El régimen sirio anunció el lunes la toma de un barrio rebelde clave de Homs, tercera ciudad de Siria y uno de los símbolos de la revuelta, al término de una violenta ofensiva de un mes, constituyendo una nueva victoria militar para Bashar al Asad.

Se trata del segundo éxito militar para el régimen en menos de dos meses. El 5 de junio, el ejército tomó Quseir (centro-oeste), ciudad de la provincia de Homs que durante un año controlaron los rebeldes.

Pero ambos bandos acumulan éxitos y derrotas. Antes de Homs, en las últimas semanas los rebeldes habían avanzado en la región de Deraa (sur) y en la provincia de Alepo (norte), haciéndose con la ciudad de Jan al Asal tras haber matado 150 soldados, según una ONG.

En cuanto a los kurdos, que representan al 15% de la población, tratan de hacerse con un territorio autónomo en el norte de Siria, bajo la inquieta mirada de Turquía.

“Por tanto, las posiciones no deberían evolucionar mucho inmediatamente y están ya bastante claras a la espera de una eventual cumbre de Ginebra 2” auspiciada por Washington y Moscú, indicó Bitar.

“Pero cuanto más tarde en celebrarse esta cumbre, más estará amenazado el Estado sirio unitario, puesto que ya pueden verse hoy legislaciones diferentes, banderas diferentes, economías locales, administraciones locales”, precisó.

Según él, “no se ven mucho los incentivos que podrían ofrecerse a las diferentes partes durante las negociaciones para que renuncien a sus conquistas actuales”.

Ni vencedor ni vencido

Según los analistas, la toma de un barrio o de una localidad ya no significa una victoria real para unos u otros.

Según el politólogo Jatar Abu Diab, especialista en Oriente Medio en la Universidad Paris-Sud, “el conflicto sirio se convirtió en un cohete de tres niveles: el nivel local, el nivel regional y el nivel internacional, con un nivel más alto, los actores ruso y estadounidense”.

Experto: suma de victorias pírricas

“Hay que ver las cosas de frente: estamos en un punto muerto y cada victoria del poder o de la oposición es una victoria pírrica” con un coste devastador para el que la consigue, estimó Jatar Abu Diab, especialista en Oriente Medio en la Universidad Paris-Sud.

“Ganar hoy varios kilómetros cuadrados no resuelve nada”, según él.

“Occidente impide al régimen ganar y Rusia, China e Irán adoptan la misma actitud hacia la oposición. Por tanto, no habrá ni vencedor ni vencido”, añade.