• Madrid, España |
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  • Tomado de El País

“He pasado 11 años en el infierno, pero ahora comienza el tuyo”. Michelle Knight, la joven que más tiempo estuvo sometida a las vejaciones de Ariel Castro, el hombre que la mantuvo cautiva durante una década, junto a Amanda Berry y Gina DeJesus, en su vivienda de Cleveland, Ohio (EU), es la única de las tres mujeres que ha comparecido este jueves en la vista en la que se le ha condenado a cadena perpetua. La semana pasada, el secuestrador accedió a declararse culpable de los 937 cargos de los que se le imputan --que incluyen homicidio agravado, torturas y violaciones-- para eludir la pena de muerte a cambio de una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Durante el proceso, que todavía continúa, la fiscalía ha presentado nuevos detalles del tormento por el que pasaron las tres jóvenes.

Vestido con el mono naranja de presidiario, esposado y con gafas, Castro entró a la sala del juzgado pasadas las nueve y media de la mañana. “Quiero pedir perdón a las víctimas”, dijo. Al final de la vista, el secuestrador ha insistido en que no es “el monstruo que todos quieren pintar”. “Cuando secuestré a la primera víctima no lo tenía planeado”, ha insistido. “No soy una persona violenta. No quiero ponerlo como excusa, pero yo estoy enfermo”. Castro ha tratado de justificar su comportamiento en una infancia de abusos y se ha presentado como una persona normal que formó su propia familia e iba a la iglesia a menudo. Su defensa lo ha presentado como un enfermo mental, pero uno de los psiquiatras forenses que han intervenido en la audiencia ha asegurado que no padece ningún trastorno.

Knight no ha mirado en ningún momento a Castro pero se ha dirigido a él directamente a lo largo de toda su intervención. “No voy a dejar que lo que tú me has hecho me defina”, ha indicado con la voz atenaza pero aparentemente tranquila. “La pena de muerte sería lo más fácil para ti, pero lo que te mereces es pasarte toda la vida en prisión”. Knight tenía 21 años cuando fue secuestrada el 22 de agosto de 2002 y ha sido la víctima que más ha padecido los abusos y vejaciones de su captor, quien le provocó al menos dos abortos tras golpearla en el abdomen y a la que obligó a ayudar a dar a luz a la hija que tuvo con Berry, amenazándola de que si el bebé moría, ella correría la misma suerte. Knight fue la única de las tres secuestradas que no regresó a su hogar tras ser liberada. La relación con su familia es ambigua. Este fin de semana se la vio en un concierto del rapero Nelly.

Antes de que Knight apareciera en el estrado, la fiscalía desveló más datos sobre las atrocidades a las que Castro sometió a sus víctimas. Por primera vez se han mostrado imágenes de los cuartos en los que mantuvo cautivas a las jóvenes y fotos de las cadenas con las que las tuvo atadas la mayor parte del tiempo. “Tenían unos 30 metros y pesaban casi 45 kilos”, ha indicado uno de los agentes.

Castro torturaba a sus víctimas jugando con ellas a la ruleta rusa con una pistola. “La utilizaba para mantener el control”, confesó Castro al FBI durante uno de sus interrogatorios. El secuestrador solo alimentaba a las jóvenes una vez al día y cada vez que abusaba sexualmente de ellas les tiraba dinero. “Para que luego me lo dieran y les pudiera comprar regalitos cuando salía de casa”, señaló Castro en esos interrogatorios. El hombre mantenía un diario en el que iba anotando cada una de sus atrocidades.


El memorandum que la fiscalía presentó este miércoles sobre la conducta de Castro describe cómo, en 2005, mantuvo durante un fin de semana encerradas en su camioneta en el garaje de la casa a las tres chicas mientras tenía una visita. Los detalles son espantosos. Knight ha asegurado que se sobrepondrá, los familiares de sus compañeras de cautiverio, que han comparecido en su nombre, también insisten en que esperan dejar atrás ese sufrimiento.