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  • El Cairo, Egipto |
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  • AFP

Un emisario estadounidense se entrevistó este sábado con las autoridades de Egipto en un intento por encontrar una solución pacífica a la disputa entre los partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi y el gobierno interino, mientras que las autoridades egipcias reiteraron su llamado a cesar las protestas.

El estadounidense William Burns, secretario de Estado adjunto, se reunió con el ministro egipcio de Relaciones Exteriores Nabil Fahmy, según la agencia oficial de noticias MENA, horas después de entrevistarse con miembros de la Hermandad Musulmana de Mursi y de su brazo político, el Partido de la Libertad y la Justicia.

Este nuevo intento de mediación llega en momentos en que aumenta la tensión ante una inminente evacuación de dos sentadas lideradas por manifestantes pro Mursi, que han paralizado partes de la ciudad y profundizado las divisiones.

El ministro del Interior egipcio pidió este sábado a los partidarios del expresidente islamista Mohamed Mursi que cesen sus manifestaciones y prometió que permitirá a los Hermanos Musulmanes regresar a la política.

"Una salida pacífica y en toda seguridad permitirá a los Hermanos Musulmanes desempeñar un nuevo papel en el proceso político democrático", precisó el ministro en un comunicado.

El ministro precisó también que los manifestantes "se exponen a acciones legales por su participación en diversos actos delictivos en algunos de los encuentros, incluyendo asesinatos, tortura, secuestro, porte de armas (...) e incitación a la violencia".

Asimismo, el ministro del Interior acusó a los líderes de la protestas de "controlar la mente" de los manifestantes, proporcionando información selectiva y aislándolos del mundo exterior.

La visita de Burns, la segunda desde el pasado 3 de julio, día en que el presidente islamista Mursi fue derrocado por el ejército, llega pocos días después de la visita de la jefa de la diplomacia europea,

Catherine Ashton, quien se entrevistó con Mursi el pasado martes, en la primera visita oficial que recibió el derrocado mandatario.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores Guido Westerwelle y el enviado especial de la Unión Europea en Oriente Medio Bernardino Leon estuvieron también esta semana en Egipto para entrevistarse con el gobierno y la oposición.

Los partidarios de Mursi prometieron seguir manifestando hasta que el expresidente sea restituido en el poder.

Sin embargo, en la noche del viernes al sábado, la movilización de los Hermanos Musulmanes parecía erosionarse. La Hermandad llamó a la instalación de dos nuevas sentadas y a la organización de cuatro marchas hacia sedes del ejército y de la policía, pero todas estas acciones fracasaron.

Mientras tanto, el jefe de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, acusó a Estados Unidos de haber "complotado" con el ejército egipcio para destituir al presidente islamista Mohamed Mursi, depuesto y arrestado por los militares hace un mes, en un mensaje audio publicado el sábado los foros yihadistas.

"Los cruzados, los laicos y el ejército americanizado (de Egipto) se pusieron de acuerdo (...), gracias al dinero del Golfo y un complot de los estadounidenses para derrocar al gobierno de Mohamed Mursi," dijo Zawahiri, un egipcio que sucedió a Osama bin Laden, muerto en mayo de 2011 durante un ataque de tropas estadounidenses en Pakistán.

Al evocar a los "cruzados", el líder de Al Qaida apuntó directamente a los cristianos de la comunidad copta, que componen entre 6 y 10% de la población egipcia. "Han apoyado la destitución de Mursi para crear un Estado copto (...) en el sur de Egipto."

Los partidarios de Mursi comenzaron a marchar después de las oraciones del viernes, saliendo de varias mezquitas de El Cairo.

La policía egipcia lanzó gases lacrimógenos el viernes a últimas horas de la tarde en un suburbio de El Cairo para dispersar a manifestantes que reclamaban el regreso de Mursi.

El Ministerio del Interior acusó a los manifestantes de disparar perdigones, hiriendo a un conscripto, y anunció 31 arrestos.

Testigos informaron también de enfrentamientos entre los residentes de la zona Alf Maskan y partidarios de Mursi después de que estos últimos trataran de organizar un plantón en la zona.

Los partidarios de Mursi se mantienen desafiantes frente a las crecientes amenazas del gobierno interino.