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El Gobierno mexicano aseguró ayer que la reciente liberación del narcotraficante Rafael Caro Quintero, implicado en el asesinato del agente antidrogas estadounidense Enrique Camarena, no afectará las relaciones con EE.UU.

“Estamos ciertos de que no la afectará”; ambos países están buscando el mismo objetivo y es que “se aplique estrictamente la ley”, dijo a Efe el canciller mexicano José Antonio Meade, desde Singapur, donde realiza una visita oficial.

El Gobierno mexicano buscará que se revise la decisión del tribunal que permitió la liberación de Caro Quintero el 9 de agosto pasado, después que desechara varias causas en su contra, una de ellas por el secuestro y asesinato de Enrique Camarena en 1985.

“Hay plena convicción y plena coordinación alrededor de ese y otros asuntos” y por lo tanto no habrá otro impacto en la relación bilateral que no sea la de “señalar la importancia de que reforcemos coordinación y superación”, afirmó.

Tras cumplir 28 de los 40 años de su condena por narcotráfico y crimen organizado, el fundador del Cártel de Guadalajara salió de una cárcel del occidental Estado de Jalisco después que un tribunal federal le concediera un amparo.

El Juzgado ordenó la inmediata liberación de Caro Quintero tras sobreseer cuatro causas penales en su contra, dos de ellas por homicidio calificado, una por privación ilegal de libertad y otra por narcotráfico.

En el caso del secuestro y asesinato de Enrique Camarena y el piloto mexicano Alfredo Zavala, en febrero de 1985, la causa fue desechada porque se llevó en la jurisdicción federal, cuando correspondía al fuero común.

En sus primeras declaraciones sobre la liberación del capo el martes pasado, el ministro de Exteriores indicó que “este caso particular no fue un fallo apegado a Derecho” y anunció que la Fiscalía trabajaría “para corregirlo”.

“Buscaremos por las vías jurídicas que tiene a su disposición el Estado mexicano para que esta decisión del juez quede sin efecto”, aseguró entonces.

Preocupación

El Gobierno de EE.UU. expresó el fin de semana pasado su “profunda preocupación” por la excarcelación de Caro Quintero, de 60 años, y unos días después pidió a México su detención provisional con fines de extradición por diversos delitos por los que se le acusa ante la Corte Federal de Distrito en California.