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LOS ÁNGELES / AFP

Los bomberos continuaban ayer martes batallando contra tres incendios devastadores en el sur de California (oeste), donde temen que los vientos fuertes sigan atizando las llamas que dejaron un muerto y forzaron la evacuación de miles de personas.

Hasta ahora se han quemado unas 6,000 hectáreas de los dos incendios que estallaron casi en simultáneo cerca del valle de San Fernando y Porter Ranch, dos suburbios residenciales al norte de Los Ángeles, enclavados entre colinas de vegetación boscosa y seca tras dos años de una grave sequía en la región.

Un hombre murió y al menos 4,000 personas tuvieron que abandonar sus casas a raíz de esta nueva ola de fuego que azota el sur de California, donde su gobernador Arnold Schwarzenegger declaró el estado de emergencia en la región el lunes en la tarde.

“Siempre obtenemos de alguna manera el dinero para combatir los incendios. Eso es lo último que me preocupa. Siempre tenemos dinero en nuestra reserva (...) 1.500 millones de dólares de reserva exactamente para cosas como ésta”, dijo el martes Schwarzenegger, confirmando que existen los fondos para proteger a los habitantes de California de estos siniestros en plena crisis financiera.


Porter Ranch en cenizas
Mientras uno de los focos cercanos al valle de San Fernando fue controlado durante la noche del lunes en más de un 70%, los bomberos tuvieron que concentrarse en el incendio de Porter Ranch, que se expandió al doble en tamaño, reduciendo a cenizas casi 4,000 hectáreas y que a la mañana de ayer martes seguía estando fuera de control, según un último parte del departamento de Bomberos.

“Estamos preparados para cualquier cosa que nos lance la madre naturaleza”, dijo el portavoz del Departamento de Bomberos Brian Humphrey. Todo “depende de los vientos. En esta situación, el viento es el rey. Los vientos podrían incluso ser benevolentes”.

El Servicio Nacional de Meteorología advirtió que los fuertes vientos, que han alcanzado una velocidad de hasta 113 km/h, continuarán hasta hoy miércoles.

El siniestro que explotó a casi 30 km al este de San Fernando, destruyó poco más de 2,000 hectáreas y quemó 38 casas rodantes que estaban en sitios reservados para estas viviendas ocupadas por personas de muy bajos recursos, indicaron las autoridades.

No obstante, los bomberos daban por ganada la batalla contra las llamas este martes, según el capitán Mark Savage, que dijo: “Hasta ahora muy bien, aunque no hemos terminado todavía”.

Las autoridades anunciaron que habían evacuado a 1,200 personas por los dos incendios, pero que varios miles de personas más recibieron órdenes de evacuación para abandonar sus casas el lunes en la noche.

Por el momento se desconocen las causas de estos dos incendios atizados el domingo por Los Vientos de Santa Ana, fenómeno meteorológico con vientos calientes del desierto que cada año golpea California en esta fecha, al principio del otoño boreal.

Otro de los incendios más importantes que se registró el lunes fue cerca de la base de los “marines” de Camp Pendleton, en las afueras de San Diego (130 km al sur de Los Ángeles), donde se han quemado 1,200 hectáreas y se ordenó la evacuación de más de 1,000 casas.

Este siniestro estaba contenido en un 25% este martes en la mañana.

California es frecuentemente escenario de incendios forestales debido a la gran sequía, fuertes vientos y la rápida urbanización de zonas hasta ahora rurales.

La última temporada de Los Vientos de Santa Ana, en 2007, produjo una serie de incendios que dejó ocho muertos, quemó 2,000 casas, provocó la evacuación de 640,000 personas y causó 1,000 millones de dólares en daños materiales, en uno de los peores desastres en la historia de California.

Entre junio y julio de este año, unos 2,000 incendios se desataron en este estado, destruyendo 3,500 km2 de áreas verdes, según autoridades estatales.