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  • AFP

Bernardo Madrazo, un médico cubano que trabajó en África, Guatemala y Venezuela, se prepara junto a decenas de compatriotas para trabajar en las aldeas indígenas más aisladas de la Amazonia de Brasil (norte), adonde los doctores brasileños no quieren ir.

“La Amazonia será muy distinto de lo que hice antes. Estoy muy animado”, explica este alto afrocubano proveniente de Cienfuegos, de 47 años y con 23 de experiencia médica (dos en Guatemala, dos en el reino de Lesoto y cuatro en Venezuela). Su destino será el Vale do Javari, un área de tribus aisladas en la frontera con Perú.

El gobierno de Dilma Rousseff acaba de lanzar el programa “Más Médicos” para llenar 15,000 vacantes médicas en zonas remotas y pobres del país. Serán 4,000 médicos cubanos y cientos de argentinos, venezolanos, españoles y portugueses.

“El principal problema será la lengua. Hemos estudiado mucho portugués, pero los indígenas no hablan portugués, vamos a tener que aprender sus lenguas”, explica Ania Ricardo, otra cubana que pasó tres años en los barrios pobres y violentos de Caracas y que ahora irá a una aldea en el río Solimoes, en la Amazonia.

Junto a otros 40 compatriotas que llegan a Brasil con un contrato de tres años, Madrazo y Ricardo tuvieron sus primeros contactos con indígenas brasileños este viernes, con un entrenamiento en la Casa de Salud Indígena, a 25 km de Brasilia, un lugar que acoge a aborígenes sometidos a tratamientos y cirugías complicadas de todo el país.

Un niño no vidente

El pequeño Ruberilson, de 12 años, espléndida sonrisa y grandes cicatrices bajo una gorra, anda golpeando su bastón entre los cubanos luego de quedar ciego hace unos meses. Se comunica en la lengua aborigen yanomami.

“Era un tumor benigno, pero tardó en ser atendido y afectó el nervio óptico. Será difícil su retorno a la aldea yanomami, porque es una sociedad donde cada uno tiene su función, pescar, cazar”, explica una responsable en el curso a los cubanos.

La enfermedad del espíritu

“El gobierno está determinado a dar prioridad a la salud indígena” y cubrir esas plazas muchas veces rechazadas por los médicos brasileños porque son áreas muy remotas y “requieren de una habilidad para tratar con una cultura y hábitos muy diferentes”, explica a la AFP Antonio Alves de Souza, secretario de Salud Indígena del gobierno brasileño.

“Son culturas que consi deran al pajé (chamán) como un médico y creen que la enfermedad es del espíritu no del cuerpo. No puede llegar alguien con esa visión de que la ciencia del hombre blanco domina el mundo”, explica.

La mejora de la salud pública en Brasil fue uno de los grandes reclamos de las multitudinarias manifestaciones callejeras de junio.

Controversias

Una polémica surgió porque los cubanos cobran solo una parte de los 4,000 dólares que Brasil paga, ya que el dinero llega al gobierno. “En Cuba lo tenemos todo garantizado por el Estado, yo no pagué un centavo para formarme, es nuestro sistema, como también nos inculcan la solidaridad de salir a ejercer fuera”, explica Ania Ricardo.

Séptima economía del planeta, Brasil tiene una tasa de 1,8 médicos por cada 1,000 habitantes, menos que Argentina

(3.2) o Gran Bretaña (27).

“La salud en el país estaba cada vez más precaria. Realmente necesitamos esos médicos extranjeros, y tal vez incentiven a nuestros médicos a trabajar mejor, me refiero a los que no quieren ir a lugares alejados o atienden mal”, dice Kenia Gomes de Matos, enfermera de la Casa de Salud Indígena.