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  • EFE

Los campesinos colombianos de los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, Nariño, Risaralda y Huila le pusieron fin a la huelga que iniciaron hace 19 días al llegar en la madrugada de hoy a un acuerdo con los negociadores del Gobierno, informaron fuentes oficiales.

El desenlace del paro se logró en las diferentes mesas de diálogo regionales, celebradas en la céntrica ciudad de Tunja para la situación de Boyacá, Cundinamarca y Nariño; en la sureña Neiva para lo relacionado con el Huila y en Risaralda, para solucionar las protestas de Caldas.

La Gobernación de Boyacá informó en un comunicado en su página de internet de que los diálogos concluyeron hacia las 2.30 hora local (7.30 GMT) después de 14 horas de trabajo, cuando los líderes del Movimiento Sectorial Agropecuario dieron por válidos los compromisos del Gobierno.

Entre ellos, destacaron la expedición de salvaguardias para la importación de papa fresca, precocida y congelada, leche, tomate, pera, arveja de cebolla de bulbo y otros alimentos procedentes de países miembros de los bloques económicos de la Comunidad Andina (CAN), del Mercado Común del Sur (Mercosur) y de la Alianza del Pacífico.

El Gobierno prometió también congelar la resolución 970 de 2010 que ordenaba la destrucción de semillas nacionales.

En los diálogos de Tunja se estrenó el recién designado ministro del Interior, Aurelio Iragorri y participaron además los mediadores que hace días habían logrado que los manifestantes de esas tres regiones mitigaran la protesta: el arzobispo de Tunja, monseñor Luis Augusto Castro y el gobernador Juan Carlos Granados.

Por su parte, los salientes ministros del Interior, Fernando Carrillo, y de Agricultura, Francisco Estupiñán, firmaron un acuerdo con los campesinos del Huila que prevé la presentación de un proyecto de ley para condonar deudas del campo y el impulso del plan de ayuda cafetera por los bajos precios internacionales del grano.

Según un comunicado del Ministerio del Interior, el Ejecutivo estudiará cómo subsidiar los fertilizantes e insumos, cuyos precios son más elevados que en países con los que Colombia tiene acuerdos comerciales, según los campesinos.