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  • AFP

Durante la celebración del Día de la Independencia se realizaron protestas en las principales ciudades de Brasil. En Río de Janeiro y en Brasilia los manifestantes se enfrentaron con la Policía, que los dispersó con gases lacrimógenos y gas pimienta.

Las manifestaciones fueron convocadas en más de cien ciudades del país a través de las redes sociales.

En Brasilia, cientos de manifestantes intentaron romper el cordón policial que protegía el estadio mundialista Mané Garrincha casi dos horas antes del partido amistoso Brasil-Autralia, cuando había hinchas ingresando, pero fueron dispersados por la Policía, que lanzó gases lacrimógenos.

Los manifestantes, muchos enmascarados, respondían lanzando piedras a los policías y corrían en todas direcciones en las inmediaciones del estadio, perseguidos por policías de choque y por la policía montada.

Al menos 24 personas fueron detenidas, según la autoridad, y al menos cuatro personas resultaron heridas, entre ellos un fotógrafo de la agencia Reuters que fue perseguido por un perro de la Policía.

Desfile en medio de gases

En Río, más de cien manifestantes invadieron la avenida donde se realizaba el desfile militar por la Independencia, y la Policía disparó gases lacrimógenos para dispersarlos.

Trece personas resultaron heridas, según la Secretaría Municipal de Salud, y 24 manifestantes fueron detenidos, indicó la Policía Civil.

Ni el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, ni el gobernador del estado, Sergio Cabral, asistieron al desfile.

“La educación brasileña es una vergüenza, los salarios también, se invierte en iniciativas privadas en vez de en iniciativas públicas”, dijo a la AFP un manifestante en Río, Eduardo Marques, de 25 años, que se acaba de graduar como profesor, y exige “la inserción social de todos los brasileños”.

En Brasilia, la presidenta Dilma Rousseff participó en el tradicional desfile militar a bordo de un automóvil oficial descapotable.

“El gobierno debe tener humildad y autocrítica para admitir que existe un Brasil con problemas urgentes para vencer, y la población tiene todo el derecho de indignarse con lo que está errado y exigir cambios”, aseguró Rousseff, en un mensaje a la nación por la Independencia.

Tras el fin del desfile, unos 2,000 manifestantes marcharon hacia el Congreso. “Queremos mejoras en la educación, reforma política y democratización de los medios, las protestas de junio sirvieron para presionar al Congreso para que apruebe medidas, tenemos que mantenerlas vivas”, dijo a la AFP Philip Leite, del movimiento estudiantil Kizamba.

Protestas afectan popularidad

En junio, más de un millón de personas protestaron contra la corrupción, el millonario gasto público para el Mundial 2014 y por salud, educación y transporte de mejor calidad. La popularidad de la presidenta de Brasil cayó de 63 a 30% tras las protestas, pero mejoró a 36% a inicios de agosto, tras anuncios de más inversiones en servicios públicos y la decisión de impulsar una reforma política.

Escobas para “limpiar” el Parlamento

Un grupo de manifestantes se paseaba con una cárcel móvil para llevar simbólicamente a políticos corruptos a la cárcel, y otro llevó cubos y escobas para “limpiar” el Parlamento.

En otras ciudades del país también hubo manifestaciones, muchas pacíficas. En Cuiabá, Fortaleza y Belo Horizonte fueron arrestadas decenas de personas.

En Sao Paulo, la mayor ciudad del país, una manifestación bloqueó el tráfico vehicular en parte de la céntrica avenida Paulista.

“No hay que tener miedo de protestar (...) Seguimos pidiendo un mejor transporte, mejor salud y educación, que son los mayores problemas de los brasileños”, dijo a la AFP Amanda Santos, una diseñadora gráfica de 23 años que protestaba encapuchada en Sao Paulo.