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  • AFP

Un saldo parcial de 42 policías heridos, seis de ellos con lesiones graves, y 264 manifestantes detenidos, dejó una violenta noche de conmemoración de los 40 años del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, según un balance oficial difundido este jueves.

Al caer la noche del miércoles, tras los disturbios que se habían registrado la madrugada anterior, volvieron a estallar enfrentamientos en barrios periféricos de Santiago, donde manifestantes encendieron barricadas y cortaron el suministro eléctrico.

Hasta las cinco de la madrugada se contabilizaban 42 policías lesionados, seis de ellos con lesiones graves, tras impactos de bala o producto del uso de algún tipo de ácido, dijo el ministro del Interior y Seguridad, Andrés Chadwick, al entregar un primer balance este jueves.

Se registraban, además, 264 manifestantes detenidos, agregó el ministro.

Tres autobuses del transporte público y otros siete vehículos menores fueron también quemados, sumándose a los cinco autos particulares incendiados la madrugada anterior, cuando también se registraron disturbios y fueron detenidas otras 68 personas.

“La violencia fue más fuerte. El uso de armas podría ser de los más intensos de los que hemos tenido. Pero las acciones de violencia graves que se produjeron no lograron objetivos de muerte y destrucción gracias al trabajo abnegado de carabineros (Policía)”, afirmó Chadwick.

Un general herido

“La violencia que conocimos anoche (por el miércoles) no tiene ninguna justificación”, afirmó por su parte el presidente Sebastián Piñera, tras visitar a policías heridos en el hospital institucional.

Según Piñera, los enfrentamientos se concentraron en “los barrios y comunas donde vive la gente más humilde, la gente más vulnerable”, y fueron perpetrados por grupos organizados a los que se sumaron delincuentes comunes.

Entre los policías heridos está el general Rodolfo Pacheco, jefe de la región metropolitana, quien sufrió “una contusión cerebral” tras recibir el impacto de una bomba molotov que no alcanzó a estallar.

Los disturbios se generan cada año en esta fecha en barrios periféricos de Santiago, antiguos bastiones de oposición a una dictadura que provocó la muerte de más de 3,200 personas y la detención y tortura de otras 38,000 en los 17 años que duró luego del derrocamiento del gobierno del presidente socialista Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

Los enfrentamientos se concentraron esta vez en las poblaciones periféricas capitalinas de Villa Francia, Lo Hermida y San Bernardo.

Para enfrentar estas situaciones, el gobierno dispuso el despliegue de 8,000 agentes policiales en Santiago.

Comercios, colegios y centros públicos cerraron sus puertas mucho más temprano de lo habitual para permitir el normal retorno a casa.