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  • AFP

La Suprema Corte brasileña prolongó al menos una semana más el suspense en el histórico proceso por corrupción contra exjerarcas del gobierno y del partido del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010).

Un total de 25 empresarios y políticos del más cercano círculo de Lula en su primer gobierno, acusados de haber creado una contabilidad paralela con la que se pagó sobornos a partidos políticos aliados y congresistas a cambio de apoyo político, fueron condenados en diciembre por la Corte Suprema de Brasil.

Los jueces revisan ahora los últimos recursos de los condenados antes de proferir las órdenes de prisión, un procedimiento que se suponía finalizaría este jueves.

Pero la votación quedó en empate: cinco jueces votaron a favor de aceptar nuevos recursos de los condenados, lo que prolongaría el proceso y abriría la posibilidad de otro juicio, y otros cinco votaron contra, lo cual concluiría el proceso.

El presidente de la Suprema Corte, Joaquim Barbosa, cerró la sesión en el empate, y dejó el voto del último juez que falta por votar para el miércoles de la próxima semana.

La Procuradora General interina de la República, Helenita Acioli, había informado que tenía la intención de pedir la prisión de los condenados si la sesión terminaba este jueves. “Espero que termine (este jueves), si no, va a prolongarse por años”, dijo al diario Folha de Sao Paulo.

Proceso cansado

“Estoy exhausto de este proceso; tenemos que llegar al final”, reconoció uno de los jueces, Luiz Roberto Barroso, en referencia al juicio que se ha extendido por más de 60 sesiones.

Doce de los acusados tendrían derecho a la última ronda de recursos si la Suprema Corte lo aprueba, en base a una antigua norma que indicaba que los que recibieron el voto favorable de al menos cuatro jueces pueden recurrir la sentencia.

Los condenados

Los principales condenados están en esa lista: el expresidente del PT, José Genoino; el extesorero, Delubio Soares; el legislador, Joao Paulo Cunha; y el exministro jefe de gobierno, José Dirceu, mano derecha de Lula hasta 2005, quien de conseguir reducir su actual condena de diez años y diez meses podría librarse de la cárcel y cumplir la condena en régimen abierto.

“Si los jueces aprueban los recursos esto puede causar una decepción en la opinión pública, ya que el juicio es visto como un avance contra la impunidad, especialmente de las élites”, dijo a la AFP, la politóloga de la Universidad federal de Juiz de Fora, Christiane Jalles.

El escándalo de corrupción conocido como “mensalao” (gran pago mensual) estalló en 2005, e hizo tambalear al gobierno de Lula, que perdió a ministros, legisladores y a la cúpula de su gobernante Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), pero nunca fue acusado en el proceso.