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Centenares de policías antimotines mexicanos recuperaron el control de la plaza central del Zócalo empleando cañones de agua y gases lacrimógenos, en un rápido desalojo de los maestros que se resistían a abandonar el campamento que mantenían desde semanas atrás.

Unos 200 manifestantes trataron de resistir la entrada de la Policía a la plaza --que el Gobierno quiso recuperar para la celebración el domingo de la tradicional fiesta por la Independencia-- con el lanzamiento de piedras y cocteles molotov, pero fueron desalojados de los alrededores del Zócalo en unos 15 minutos, constataron periodistas de la AFP en el lugar.

Policías antimotines irrumpieron con tanquetas de agua en la plaza, donde la mayoría de los miles de maestros ya había abandonado el plantón que mantenían desde hacía semanas para exigir la retirada de una reforma educativa.

Una hora después de la intervención ya se encontraban equipos de limpieza en la plaza para recoger los restos del campamento.

Los manifestantes, entre los que el Gobierno dijo que había miembros de grupos radicales, siguen protagonizando confrontaciones con la Policía en calles aledañas del Centro Histórico, algunos de ellos encapuchados y armados con palos, piedras y tubos de hierro.

Los manifestantes arrojaron varios cocteles molotov y piedras contra la Policía, que a su vez arrojó gases lacrimógenos para dispersarlos.

Heridos y detenidos

En la intervención hubo al menos cuatro heridos y un número no determinado de detenidos, constató la AFP.

Los maestros instalaron el campamento en el Zócalo varios meses atrás, pero fue reforzado desde el 19 de agosto con miles de maestros llegados de muchas regiones del país, en especial algunos del sur con una gran conflictividad social.

En las últimas semanas los maestros lograron desestabilizar la ciudad de México, bloqueando en varias jornadas el Congreso, el aeropuerto y las principales avenidas, sin que interviniera la Policía.