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  • EFE

El cambio de estrategia en Siria de EE.UU., que ha pasado de la amenaza de un ataque militar inminente a dar tiempo a la diplomacia, ha debilitado al presidente Barack Obama y, en paralelo, está dando fuerza a Rusia y a países “hostiles” a Washington como Irán, según coinciden los expertos.

“Es un momento muy difícil para Obama”, quien está “atrapado” por una iniciativa diplomática, la de intentar poner bajo control internacional el arsenal químico sirio, con opciones muy limitadas de tener éxito, resumió a Efe Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa.

Mientras, el papel que Rusia ha jugado para lanzar esa iniciativa “ha fortalecido en gran medida la imagen” de su presidente, Vladimir Putin, y la “credibilidad” de Moscú “entre los muchos países a los que no les gusta Estados Unidos ni sus políticas”, agregó Schmidt.

A su juicio, el artículo publicado por Putin en The New York Times, muy crítico con EE.UU. y que ha levantado ampollas entre la clase política en Washington, “es un claro indicio de que los rusos sienten que controlan la agenda y las negociaciones”.

En el escenario actual Obama sale “debilitado”, con su credibilidad “profundamente dañada”, frente a una posición “fortalecida y consolidada” para países “históricamente hostiles” hacia EE.UU. como Irán, opina David Rothkopf en la revista Foreign Policy.

Asad, de “monstruo” a socio de la paz

Y el presidente sirio, Bachar Al Asad, “lejos de recibir un castigo de algún tipo” por el supuesto uso de armas químicas, “pasa de monstruo a socio para la paz”, en tanto que Putin se apodera del escenario mundial “jugando a negociador”, abunda Charles Krauthammer en The Washington Post.

“En cierto modo Putin le ha salvado el pellejo a Obama al plantear una posible solución diplomática”, argumentó a Efe Gordon Adams, experto en política exterior de la American University.

La pregunta es por qué Obama ha decidido dar una última oportunidad a la diplomacia apenas unos días después de haber anunciado su intención de llevar a cabo una acción militar “limitada” contra el régimen sirio.

“Porque él sabe que hay poco apoyo en Estados Unidos, entre el público y en el Congreso, incluso para un ataque militar limitado contra Siria e intuye que una acción así acarrea también enormes incertidumbres”, respondió a Efe Aaron D. Miller, del centro de estudios Wilson Center.

No es que Obama sea reacio al uso de la fuerza, pero “siempre ha tenido una tendencia a preferir confiar en nuestras capacidades diplomáticas”, apuntó, por su parte, Adams.

Con la mayoría del Congreso muy reticente desde un principio a dar a Obama la autorización solicitada para usar la fuerza, la Casa Blanca tampoco ha sabido ser convincente y tanto su defensa de la necesidad de actuar en Siria como los detalles del posible ataque han estado “llenos de contradicciones”, según Rothkopf.

Obama indeciso

La “única cosa” que el presidente dejó clara en su discurso a la nación del pasado martes, con el que buscaba poner de su lado a los estadounidenses, fue “su propia indecisión” respecto a qué hacer en Siria, enfatizó este experto.

Para Anthony Cordesman, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS), el verdadero problema es que tanto el Gobierno de Obama como el Congreso “han perdido de vista el objetivo estratégico” de EE.UU. y “cualquier esfuerzo para poner fin a la guerra civil siria ha sido prácticamente olvidado”.

Las armas químicas “no son el verdadero desafío humanitario” en Siria, de acuerdo con Cordesman, quien cree que EE.UU. debe enfocarse “en ayudar a los rebeldes con el objetivo específico de tratar de forzar una salida negociada al conflicto”.

Esos rebeldes están empezando a sentirse “abandonados” por EE.UU., según advirtió esta semana el influyente senador republicano John McCain, quien ha viajado a Siria en varias ocasiones para reunirse con ellos.

Dejar que la guerra civil continúe en Siria “será mucho más que un desastre humanitario”, puesto que la “debilidad” e “inconsistencia” que está mostrando EE.UU. en estos momentos socavarán su “capacidad para disuadir y limitar futuros conflictos a nivel global”, alertó Cordesman.