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PANAMA / AFP

En América Latina y el Caribe 51 millones de personas padecen hambre, un incremento de seis millones en el último año debido a la crisis alimentaria, dijo el coordinador de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) para América Central, Deodoro Roca, en la víspera del Día Mundial de la Alimentación.

“La crisis nos ha hecho retroceder seriamente”, dijo Roca a la AFP, al indicar que las personas que padecen hambre en la región aumentaron de 45 millones a 51 millones, “con lo que perdemos casi todo lo ganado desde 1990 cuando el total ascendía a 53 millones”.

Para la FAO, los niveles de inflación de los precios de los alimentos y el aumento en los costos del petróleo, los fertilizantes y los agroquímicos permiten tener proyecciones que indican que los precios no volverán a los niveles anteriores a la crisis, sino que serán un 30 ó 40% por encima.

Sin embargo, la FAO cree que el alza rápida de los precios mayoristas de los productos básicos “parece haber pasado”, debido en parte a una mayor producción y en parte a la retirada de capitales especulativos de los mercados internacionales de productos básicos.

Según la FAO, en el último año la producción de cereales en América Latina ha aumentado un 7%.

“No faltan alimentos, el problema es que cuestan muy caro y por ende son menos accesibles, en especial para los sectores de menores ingresos donde la canasta básica tiene un mayor peso específico en el presupuesto familiar”, dijo Roca, quien tiene sede en Panamá.

Canasta básica subió dos dígitos
Aseguró que en la mayoría de los países latinoamericanos el aumento de la canasta básica familiar ha sido de dos dígitos, en cifras superiores a la inflación general.

La FAO advierte también del deterioro de la nutrición y el aumento de la obesidad por un consumo desequilibrado de hidratos de carbono y grasas saturadas debido a que las familias con menos recursos buscan alternativas alimentarias más baratas.

Nicaragua, país más vulnerable del istmo
En Centroamérica, según Roca, la situación varía de país a país, pero en conjunto “se puede afirmar que una parte sustancial de la población está no sólo sub, sino también mal alimentada”. Salvo Costa Rica, con 4% de subnutridos, todos los demás países tienen porcentajes de dos dígitos, entre 11 y 27%.

En el istmo son más vulnerables Nicaragua y Honduras, y en menor medida Guatemala y El Salvador, mientras que Costa Rica y Panamá se encuentran en mejor posición, el primero porque tiene un bajo nivel de subnutrición y el segundo porque su situación fiscal y financiera es más holgada.

Como soluciones para afrontar el problema del hambre y de la desnutrición, “hay que retomar la producción de alimentos básicos, descuidada en la última década”, dijo Roca, ya que “sin una capacidad productiva local se está a merced de vaivenes internacionales sobre los que los países no tienen control”.

Al mismo tiempo, Roca cree necesario promover “seriamente” una agricultura familiar que contribuya a garantizar la seguridad alimentaria de los sectores rurales pobres y dinamizar la economía rural.

Según datos de FAO el hambre en el mundo afecta a 923 millones de personas.