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Con actividades culturales en la capital y diferentes regiones del país, los guatemaltecos conmemoraron este sábado el centenario del natalicio del expresidente Jacobo Árbenz Guzmán, derrocado en 1954 mediante un movimiento militar promovido por Estados Unidos, que marcó el primer episodio de la Guerra Fría en América Latina.

Árbenz, conocido popularmente como “El soldado del pueblo”, fue derrocado el 27 de junio de 1954 mediante una invasión organizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con la excusa de que pretendía instalar un gobierno de corte comunista en Guatemala.

“Es una fecha histórica, una fecha para recordar la voluntad de un guatemalteco que soñó con una Guatemala mejor”, dijo a periodistas Jacobo Árbenz Vilanova, hijo del expresidente, al concluir un homenaje ante la tumba de su padre en el Cementerio General de la capital guatemalteca.

Un centenar de activistas sociales, estudiantes universitarios y representantes de partidos políticos de izquierda acudieron al camposanto para colocar ofrendas florales, entonar canciones y recitar poemas para recordar al exmandatario nacido en 1913 en la ciudad de Quetzaltenango, en el nor-oeste de Guatemala.

Árbenz Vilanova agregó que su padre “se sacrificó y dio su vida” para lograr “justicia social” en Guatemala.

Un camino propio

Por su lado, Héctor Nuila, delegado de la exguerrillera Unidad Nacional Revolucionaria Guatemalteca, URNG, convertida en partido político, dijo a la AFP que “el gran legado” de Árbenz fue la capacidad de generar el “camino propio” para el desarrollo del país desde una visión “nacionalista, independiente y no alineada”.

Árbenz Guzmán ganó la Presidencia en 1951, después del gobierno de Juan José Arévalo (1945-1951), período conocido como la “Primavera Democrática de Guatemala”, que llegó abruptamente a su fin en 1954 mediante la invasión auspiciada por la CIA y liderada por el coronel Carlos Castillo Armas, muerto a balazos el 26 de julio de 1957 en el poder.

Los detonantes del golpe fueron la construcción de una carretera hacia el Caribe, que competía con el ferrocarril de la bananera estadounidense United Fruit Company, así como el impulso dado por Árbenz a una reforma agraria, que también afectaba los intereses de esa compañía.

Tras el golpe, Árbenz y su esposa, la salvadoreña María Vilanova, partieron al exilio en varios países de Europa, Cuba y México. El gobernante falleció el 27 de enero de 1971 y sus restos fueron repatriados el 19 de octubre de 1995.

Seis años después del derrocamiento de Árbenz, un grupo de militares se alzó en armas y dio origen al movimiento guerrillero que mantuvo una cruenta guerra civil durante 36 años (1960-1996) con saldo de 200,000 muertos o desaparecidos, según un informe auspiciado por las Naciones Unidas.

En 2011, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos informó que la familia del expresidente y el Estado guatemalteco firmaron un acuerdo para promover la figura de Árbenz en reparación por la incautación de sus bienes tras el golpe de Estado de 1954.