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Después de quedar atrapados casi una semana por las inundaciones, centenares de turistas empiezan a escapar del balneario mexicano de Acapulco por una carretera reabierta este viernes, aunque aún deben reservar paciencia para un trayecto a casa que durará el doble de lo normal.

"Gracias a Dios nos vamos bien, aunque sea con tráfico pero por fin ya nos vamos. Ya no la veíamos llegar con ocho bocas que deben comer", comentó a la AFP Imelda Cuéllar, aguardando en su vehículo la fila para emprender este éxodo masivo, junto a su familia de ocho miembros.

Desde el fin de semana pasado, México es azotado por lluvias torrenciales ocasionadas por dos ciclones -Manuel e Ingrid- que embistieron al país de manera casi simultánea por costas del Pacífico y del Golfo de México y que ya se están disipando.

El estado más golpeado fue Guerrero (sur) y su turístico balneario Acapulco, donde se calcula que unos 40.000 turistas -la gran mayoría mexicanos- quedaron atrapados desde el sábado, cuando las inundaciones provocadas por Manuel obligaron al cierre del aeropuerto y un día después de las dos carreteras que conducen a la capital del país.

Unos 24.000 turistas ya pudieron partir de Acapulco en los escasos vuelos militares y comerciales que empezaron a salir el martes, pero la lentitud de las salidas hizo que muchos vacacionistas volcaran sus esperanzas en la reapertura de una vía terrestre hacia Ciudad de México este viernes.

Poco después del anuncio de la apertura de la ruta, centenares de automovilistas ya hacían fila para tomar la vía que había estado cerrada desde la madrugada del domingo por los numerosos aludes de tierra y piedras que bloqueaban algunos tramos y túneles.

Alejandro Tubías sólo pensaba en dejar atrás al caótico puerto, preocupado por las molestias intestinales de su esposa, aparentemente ocasionadas por la falta de agua para higiene personal.

"Más que contentos, nos apremia irnos por la enfermedad de mi esposa y porque no nos queda dinero para pagar la habitación de hotel, que hoy ya tendríamos que haber pagado", dijo a la AFP el decepcionado vacacionista, que había llegado a Acapulco en busca de sol y playa.

Hacia las 23H00 GMT, ya partieron de Acapulco 105 autobuses con 4.200 pasajeros que viajaban gratuitamente, detalló el gobierno

Un largo camino por recorrer


La recién habilitada carretera cuenta con un solo carril en algunos tramos y su recorrido final hasta Ciudad de México (a 390 km) puede tardar unas 10 horas, contra las cuatro o cinco habituales, advirtieron autoridades.

Con un dispositivo de seguridad de más de 400 patrullas, las fuerzas del orden organizaban y vigilaban el flujo vehicular. Además, los automovilistas pueden descargar en sus teléfonos inteligentes una aplicación de auxilio de la Policía Federal.

Pero no todos llegaron en auto a Acapulco. Los turistas que habían comprado su viaje en autobús de regreso a la capital mexicana se arremolinaban este viernes en las estaciones, mientras las autoridades acondicionaron un centro de espectáculos para organizar salidas de autobuses gratuitos.

"¡Está esto horrible! Nos impactó mucho la reacción de los pobladores de aquí, porque no nos querían hacer descuentos en el hotel, en las comidas igual y los taxis abusaron de nosotros", reprochó Lucía Escalante, quien junto a seis niños esperaba en una terminal de Acapulco el primer viaje hacia Ciudad de México.

El puerto (de unos 675.000 habitantes), que hace décadas era el destino favorito de muchas estrellas de Hollywood, vivió escenas dignas de una película de horror cuando la mitad de su territorio quedó bajo el agua de las torrenciales lluvias.

Cientos de personas se refugiaban en los techos de sus casas esperando ser rescatadas en helicópteros y hasta se escaparon algunas decenas de caimanes ras el desbordamiento de lagunas.

Las autoridades se han esforzado en los últimos años en promocionar a este balneario, pero las fuertes disputas entre grupos del crimen organizado que se disputan el mercado de la droga la han convertido en una de las ciudades más peligrosas del país.

En todo México, hasta el momento se registran oficialmente más de 160 muertos y desaparecidos, así como 200.000 damnificados y 50.000 evacuados desde el sábado.