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  • AFP

Doce candidatos iniciaron este miércoles la carrera por la Presidencia en Costa Rica, en la que despunta el aspirante oficialista ante una oposición atomizada, con el reto de motivar a un electorado apático para que acuda a las urnas el 2 de febrero.

"Estas elecciones se darán en medio del malestar. Partidos políticos tienen un gran reto: el entusiasmo del electorado", dijo el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Antonio Sobrado, al convocar oficialmente a elecciones.

Durante el acto solemne, al que asistieron los presidentes de los poderes del Estado, las fuerzas de seguridad del país, que carece de ejército desde hace 65 años, quedaron a las órdenes del TSE.

El banderazo de salida supone el inicio de una intensa campaña de cuatro meses, cuyo resultado final es de pronóstico reservado y que eventualmente podría requerir una segunda vuelta en abril, según los analistas.

Una encuesta de intención de voto de la empresa Unimer, difundida la semana pasada, refleja que aproximadamente el 50% de los electores no están seguros de ir a votar o ya decidieron no hacerlo, lo que hace prever un fuerte abstencionismo si los partidos políticos no son capaces de entusiasmar a los votantes.

Oposición dividida


El candidato del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), el exacalde capitalino Johnny Araya, lidera el sondeo con 27,5% de apoyo, pero que aún no logra el 40% mínimo que establece la legislación costarricense para ganar en una primera vuelta.

Araya tiene a su favor el prolongado periodo de exposición pública que tuvo primero como director ejecutivo de la municipalidad (1991-1998) y luego alcalde (1998-2003), ambos de San José.

Sin embargo, arrastra el desgaste de ocho años de gobiernos del PLN, el de Oscar Arias (2006-2010) y el actual de Laura Chinchilla (2010-2014), cuya gestión ha tocado fondo en impopularidad, según diferentes sondeos.

La administración Chinchilla se ha visto envuelta en sonoros escándalos de corrupción; en situaciones de ineficiencia de gran impacto público, como el colpaso de importantes vías terrestres; y en persistentes tensiones limítrofes con Nicaragua.

El 67% de los ciudadanos califica de mala o muy mala la labor del gobierno, un 25% de regular y sólo un 5% la considera buena o muy buena, reveló Unimer.

Por otra parte, la oposición se encuentra dispersa en once agrupaciones políticas, de las cuales tres o cuatro tendrían posibilidades reales de disputar la Presidencia.

Según la encuesta de Unimer y otras dos bastante coincidentes, el médico Rodolfo Hernández, del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC), ocupa la segunda posición en las preferencias electorales, pero aún lejos de Araya con alrededor de un 10%.

Otto Guevara, del derechista Movimiento Libertario, en su cuarta postulación presidencial desde 2002, recoge cerca de un 9% de respaldo popular; mientras que el joven abogado y ambientalista José María Villalta, del izquierdista Frente Amplio, bordea el 7%.

La sorpresa en las encuestas ha sido el Partido Acción Ciudadana (PAC, centro), segunda fuerza en el Congreso, cuyo candidato, el historiador y politólogo Luis Guillermo Solís, aparece con solo un 4,4% de intención de voto.

Antipolítica en punta


De 4,6 millones de habitantes, poco más de tres millones están convocados a elegir al Presidente, dos vicepresidentes y 57 diputados en los comicios del primer domingo de febrero de 2014, para un periodo de cuatro años.

Para el proceso electoral, en el que por primera vez votarán los costarricenses que viven en el exterior, el Congreso aprobó -y Chinchilla lo ratificó el lunes- una reforma que redujo el financiamiento estatal de los partidos políticos, de un 0,19% a un 0,11% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que implica una reducción del costo de la campaña de 86 a 50 millones de dólares.