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  • EFE

Una multitud participó de la peregrinación que culminó hoy a la Basílica de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, una manifestación de fe que este año se vio incentivada por la llegada de Jorge Mario Bergoglio al Papado.

Banderas con los colores del Vaticano y el rostro de Francisco estampado y rezos en el camino por las intenciones del Sumo Pontífice fueron algunas de las formas con que los peregrinos -cerca de un millón y medio, según medios locales- recordaron a Bergoglio, quien durante muchos años presidió la misa central de la marcha al santuario.

La tradicional caminata se había iniciado el sábado al mediodía, cuando miles de personas partieron en su mayoría desde el santuario de San Cayetano, situado en el barrio porteño de Liniers, acompañando la imagen de la Virgen de Luján.

Los peregrinos, en su mayoría jóvenes, recorrieron a pie los 70 kilómetros que separan a la capital del país de la ciudad bonaerense de Luján, donde se encuentra la imponente basílica.

En la misa central, celebrada en la mañana de hoy por el sucesor de Bergoglio al frente de la archidiócesis de Buenos Aires, Mario Poli, el prelado destacó la figura de la Virgen María como la "primera peregrina de la fe".

"La alegría de su prima Isabel es semejante a la profunda emoción que cada uno de ustedes experimentó cuando llegaron al santuario de la madre aquí en Lujan", dijo Poli.

El prelado animó a los fieles a recurrir a la Virgen "porque ella es compañera en el camino de la vida y enseña a conservar en el corazón las cosas de la fe, las que Dios quiso revelar a los pequeños, a los humildes".

"Si ya caminaste más de una vez, sabes que hay un antes y un después del sacrificio de cada peregrinación, porque es la fe en Jesús la que te atrae y alienta a seguir caminando. El te da su gracia y transforma toda tu persona. En esto también se ve la mano de la Virgen porque la madre pondrá siempre los medios para que nos encontremos con su hijo Jesús", dijo Poli a los peregrinos.

Esta peregrinación, que se realiza desde 1975, se ha convertido en una demostración de fe que trasciende fronteras, ya que numerosos fieles de países vecinos viajan especialmente para realizar el trayecto a pie.

La primera caminata de jóvenes, organizada por un sacerdote, reunió a 30.000 personas y desde entonces la cantidad de participantes se ha incrementado notablemente, hasta superar el año pasado el millón de peregrinos y ahora incrementarse nuevamente, alentada por el "efecto Francisco".