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  • AFP

El presidente estadounidense, Barack Obama, endureció su discurso hacia los republicanos ante la parálisis de negociaciones en el Congreso sobre el límite legal de endeudamiento, cuando se acerca la fecha que podría marcar, si no hay acuerdo, el primer “default” en la historia del país.

Obama trató de dar tranquilidad a los acreedores de su país y aseguró ayer martes, en rueda de prensa en la Casa Blanca, que Estados Unidos “siempre pagó sus deudas” y lo seguirá haciendo.

Los líderes del mundo “no prestan atención solo a lo que digo, sino a lo que hace el Congreso. Y a fin de cuentas, dependerá del presidente de la Cámara (John) Boehner” si ese límite es elevado o no, dijo en rueda de prensa Obama, en medio de una puja con los republicanos del Legislativo.

EE.UU. necesita emitir nueva deuda para financiarse. Pero ni la oposición republicana ni los demócratas de Obama parecen dispuestos a ceder, y el bloqueo persiste.

Obama dijo que una moratoria de EE.UU. sería “mucho peor” que el actual cierre de servicios públicos que enfrenta el país por falta de una ley de presupuesto, y sostuvo que la situación “daña la credibilidad” de la nación en el mundo.

“El cierre (de servicios públicos) es imprudente” pero el problema que causaría “EE.UU. haciendo ‘default’ sería dramáticamente peor”, añadió.

El reloj corre

El rechazo a un acuerdo y la ausencia de negociaciones entre los dos partidos, alientan el pesimismo a nueve días de la fecha crucial del 17 de octubre.

Pasada esa fecha, y sin aumento del techo de endeudamiento actualmente de 16.7 billones de dólares y ya superado en mayo, EE.UU. no podría emitir deuda ni devolver dinero a algunos acreedores en función de los límites actuales dispuestos por el Congreso.

La Casa Blanca, analistas y organismos como el FMI multiplican sus advertencias sobre el potencial impacto de este escenario: alza de las tasas de interés, una vuelta a la recesión, y un duro golpe a la economía mundial.

Obama exhortó al presidente de la Cámara de Representantes a que someta a votación el aumento del techo de la deuda rápidamente, con el argumento de que varios republicanos votarían a favor.

Los demócratas controlan en el Senado, por lo que se supone que esa medida sería aprobada en la cámara alta.

Pero Boehner rechaza esta alternativa y exige concesiones del Ejecutivo en materia de gasto social, particularmente sobre la reforma de la salud promulgada en 2010.

 

Reiteró que no negociará

“Al rehusarse a negociar, (el líder demócrata del Senado) Harry Reid y el presidente ponen a nuestro país en una senda peligrosa”, sostuvo el martes Boehner.
Mientras tanto, unos 900,000 funcionarios públicos federales se encuentran de vacaciones sin goce de sueldo, porque el Congreso no aprobó un presupuesto que permita pagarles para el año fiscal 2013-2014.