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  • AFP

El gobernante Partido Comunista de Cuba relevó al director del diario oficial Granma, Lázaro Barredo, según informó el propio periódico ayer miércoles, en medio de un creciente debate sobre la prensa en la isla.

El Buró Político del Partido “acordó liberar, por renovación” a Barredo “del cargo de director del periódico Granma, función que cumplió durante casi ocho años”, señaló el diario en una escueta nota de portada, sin detallar los motivos de su salida.

Barredo, de 65 años, quien es diputado y está considerado como un periodista ortodoxo comprometido con las posiciones más rígidas del comunismo cubano, fue sustituido por Pelayo Terry, quien dirigía hasta ahora el diario Juventud Rebelde, el órgano de la Juventud Comunista.

Granma dijo que Terry, de 47 años, “acumula una trayectoria ascendente como periodista”, fue “corresponsal de guerra en Etiopía y ha ocupado diferentes cargos directivos” en la prensa de la isla, toda bajo control del Estado.

La dirección de Juventud Rebelde la pasó a ocupar su subdirectora, Marina Menéndez.

Se busca nuevo modelo

Estos cambios se producen dos meses después de que el número dos del gobierno cubano, Miguel Díaz-Canel, pidiera en el congreso de la Unión de Periodistas de Cuba crear un nuevo “modelo de prensa” acorde con las “actuales exigencias de nuestro desarrollo” y “de nuestra sociedad”.

Criticada hasta por el presidente Raúl Castro por “triunfalista” y “apologética”, la prensa cubana enfrenta reclamos de intelectuales y artistas, como el cantautor Silvio Rodríguez, quien ha pedido “encontrar soluciones a la trabazón lamentable que sufre nuestra prensa”.

Formada por dos diarios y un semanario de circulación nacional, una decena de diarios provinciales, unas pocas revistas, cinco cadenas de televisión y unas 60 radioemisoras, la prensa cubana está supervisada desde hace décadas por el Departamento Ideológico del Partido, al viejo estilo soviético.

Granma suele destinar buena parte de sus ocho páginas a resaltar los éxitos del país en diversos campos, a largas reseñas de la lucha revolucionaria de los años 50 y a comunicados oficiales. Muchos cubanos critican la omisión de noticias de interés, al igual que en la televisión y la radio.