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  • EFE

El Primer Comando de la Capital, PCC, considerado el mayor grupo del crimen organizado de Brasil y que opera desde las cárceles, planeaba rescatar prisioneros, atentar contra autoridades de policía y participar en actividades políticas, según una investigación oficial divulgada hoy por la prensa.

Los detalles del esquema del PCC aparecen en un informe del Ministerio Público del Estado de Sao Paulo.

El informe, divulgado por el diario O Estado de Sao Paulo, denunció a 175 personas del grupo y pidió a la Justicia pasar para el Régimen Disciplinario Diferenciado, una especie de aislamiento, a 32 integrantes de la cúpula del PCC, que están presos en la ciudad paulista de Presidente Venceslau.

El Grupo de Actuación Especial de Represión al Crimen Organizado (GAECO) del Ministerio Público regional, integrado por 23 promotores, investigó a partir de la interceptación telefónica, de declaraciones de testigos y de informes recogidos durante la incautación de drogas y armas.

Según la investigación, el PCC pretendía el rescate de algunos prisioneros, atentar contra autoridades policiales e, incluso, participar de actividades políticas.

La actuación del grupo, que "domina" el 90 % de las cárceles en Sao Paulo y fue responsabilizado por los ataques en mayo de 2006 contra policías y autobuses en todo el estado, que dejaron casi 300 muertos, se extendió a 22 de los 27 estados brasileños e "instaló bases internacionales" en Bolivia y Paraguay.

En sus finanzas, el grupo recauda unos 120 millones de reales (unos 54,8 millones de dólares) anuales, por sus negocios de tráfico de drogas, una lotería que funciona en las cárceles y algunos barrios paulistas y contribuciones de "donadores".

La facturación, sin contar el lucro por negocios particulares de los criminales, colocaría al PCC entre las 1.150 mayores empresas brasileñas, apuntó la investigación.

En el lenguaje interno, la cúpula y las bases del grupo son llamadas de "sintonía", con sus correspondientes divisiones.

De acuerdo con la información, el narcotraficante paraguayo Carlos Antonio Caballero "Capilo" y los brasileños Claudio Marcos Almeida "Dyango", Rodrigo Felicio "Tiquinho" y Wilson Roberto Cuba "Rabugento", son los principales proveedores de las drogas.


Para garantizar la igualdad de género sugieren terminar con la segregación por sexo en la escuela y permitir la participación de niñas en zonas no tradicionales.

Eliminar estereotipos sexistas de los planes de estudio y libros de texto, además de impartir cursos de sensibilización de género obligatorios a los docentes, son otras de las medidas propuestas por la ONU.