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  •   El Cairo, Egipto  |
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  • EFE

Los islamistas egipcios retaron hoy de nuevo a las autoridades con protestas en todo el país, que derivaron en disturbios esporádicos que dejaron al menos dos muertos, sin cumplirse los pronósticos de otra gran escalada de la violencia.

Cuando se cumplen cien días del golpe militar que depuso al presidente islamista Mohamed Mursi, miles de sus seguidores se manifestaron en El Cairo y otras ciudades de Egipto.

La tensión era palpable debido a que la represión policial de las protestas se saldó el pasado domingo con 57 muertos y 390 heridos, en la jornada más sangrienta desde el pasado agosto, cuando cientos de personas murieron al disolver las fuerzas de seguridad las acampadas islamistas en favor de la vuelta al poder de Mursi .

Los manifestantes corearon lemas a favor de Mursi y contra el jefe del Ejército y actual "hombre fuerte" de Egipto, Abdelfatah al Sisi, al tiempo que portaban pancartas con el símbolo de la plaza de Rabea al Adauiya, donde se levantó la principal acampada de los islamistas.

La mayoría de las marchas transcurrieron en calma, aunque se registraron dos muertos en disturbios, uno en El Cairo y otro en la localidad de Faqus, en la provincia de Al Sharquiya.

El fallecido en la capital es un joven manifestante de 18 años que recibió un disparo en el pecho efectuado por un policía, según denunciaron los Hermanos Musulmanes.

En la ciudad mediterránea de Alejandría, partidarios y detractores de Mursi se enfrentaron a pedradas y con pistolas de perdigones, mientras que la policía intervino lanzando gases lacrimógenos para dispersar a las masas.

En El Cairo, las fuerzas de seguridad, apoyadas por tanques y blindados, se desplegaron en torno a las sedes gubernamentales y en las plazas posible destino de las marchas, según pudo constatar Efe.

Las plazas de Rabea al Adauiya y Al Nahda, escenario de las acampadas, y la céntrica Tahrir, permanecieron fuertemente custodiadas y rodeadas de barreras protegidas por un fuerte dispositivo de seguridad.

Los islamistas habían llamado en un principio a manifestarse en Tahrir, epicentro de las manifestaciones contra el presidente egipcio Hosni Mubarak en enero de 2011, y contra Mursi en junio pasado, pero cambiaron finalmente de planes para evitar el derramamiento de sangre.