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El símbolo del doble diez se apoderó de las calles como insignia de la celebración del 102 aniversario del nacimiento de la República de China, conocida también como Taiwán. Su bandera ondeaba en casi todas las calles de Taipei, su capital, como muestra fehaciente de la independencia que lograron en 1911, al separarse de China Continental, de la mano de su fundador Dr. Sun Yat-sen.

La celebración oficial se realizó en los alrededores del Palacio Presidencial de Taiwán, específicamente en el bulevar Ketagalan, ubicado en la zona de Zhongzheng. La plaza estaba abarrotada por más de veinte mil personas y fue notoria la presencia en calidad de invitados de la comunidad inmigrante que en reiteradas ocasiones vitoreó al presidente de la república, Ma Ying-jeou.

El mandatario, en su discurso central, dijo que al celebrar el nacimiento de esta nación quería reconocer el esfuerzo de los predecesores que lucharon para que esa independencia fuese posible, sin embargo, resaltó que lo más importante es enfocar los esfuerzos en el futuro.

“Nuestro futuro será de nuestra propia elección. Tenemos que preguntarnos a nosotros mismos si queremos elegir una sociedad civil caracterizada por la razón y la tolerancia o si elegimos luchas políticas derivadas de la sospecha y la confrontación. ¿En la economía global qué queremos ser: una nación valiente que se enfrenta a los retos o nos decidimos a ser un pueblo débil que se esconde bajo el paraguas del proteccionismo? Todos estos temas son fundamentales para el desarrollo nacional. Estas son decisiones que la población tiene que enfrentar unida”, arengó el mandatario.

El doble reto

Asimismo, habló sobre la redefinición de la economía de Taiwán y aseveró que se enfrenta al doble reto de la globalización y de la integración regional.

Consideró que por un lado deben transformar Taiwán en un proveedor mundial de componentes clave y equipos de precisión, así como en uno de los pioneros de modelos innovadores para la industria de servicios. Mientras que por el otro, deben participar en la competencia mundial, atraer la inversión de todo el mundo y buscar el desarrollo de mercados de exportación para los productos básicos y servicios.

Ma Ying-jeou también habló acerca de una estrategia nacional con tres ejes básicos: “rehacer la nación, identificar nuestro nicho de mercado y encontrar una alternativa viable para seguir adelante”.

“Es mi deber como presidente llegar a una estrategia nacional con visión de futuro y pragmático, que permita a nuestro país remodelar su economía, la política y la sociedad desde adentro hacia afuera”, enfatizó.

La paz es fundamental

Por otro lado, Ma también se refirió a la importancia de cultivar la paz y promover las relaciones de intercambio con las demás naciones.

“En el pasado, Taiwán eligió la confrontación y el aislamiento, pero hoy en día, nuestra estrategia consiste en promover los valores de la libertad y la democracia, así como fomentar el acercamiento y la cooperación con China continental. Después de estos cinco años de esfuerzo del Estrecho de Taiwán hoy se ha convertido en una de las zonas más prósperas en Asia”, afirmó.

Además, el presidente taiwanés se impuso como meta y compromiso la creación de 45 mil empleos en los próximos dos años y defendió el acuerdo de intercambio de servicios con China continental que firmaron en junio como una estrategia que dará un gran empuje a la industria de servicios taiwanesa.

 

Un bello espectaculo

Después del discurso presidencial, la celebración fue todo un espectáculo cultural en el que destacó la realización de un mosaico humano que exaltaba el doble diez y la cifra 102. Asimismo, hubo baile, canto y presencia de etnias indígenas de la isla que con su talento saludaron la conmemoración del 102 aniversario de nacimiento de su nación.