•   La Valeta, Malta  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El mar Mediterráneo volvió a transformarse en cementerio tras el nuevo naufragio el viernes cerca de Malta y Lampedusa en el que murieron decenas de inmigrantes, ocho días después de que otros más de 300 perdieran la vida frente a las costas de esa isla del sur de Italia.

Algunos supervivientes dijeron ser sirios y otros palestinos, según informaron fuentes cercanas al gobierno maltés.

En la embarcación que se hundió el viernes por la tarde al sur de Malta y Lampedusa viajaban entre 230 y 250 personas cuyo destino era la pequeña isla italiana situada al sur de Sicilia, según la marina maltesa.

"El último balance es de 31 cuerpos rescatados", afirmó el sábado a mediodía a la AFP un portavoz del gobierno maltés. La Marina italiana indicó por su parte haber rescato 34 cadáveres.

El primer ministro maltés, Joseph Muscat, lamentó ante los periodistas el viernes por la noche que el "Mediterráneo se esté convirtiendo en un cementerio".

Aún así, los miembros de los equipos de rescate lograron salvar a cerca de 200 personas.

"Las operaciones de rescate, que movilizan a un buque de las fuerzas armadas maltesas y a un avión que sobrevuela la zona del naufragio, seguían el sábado por la tarde", precisó un corresponsal de la AFP un portavoz del ministerio maltés del Interior.

El cuerpo de un niño de tres años fue así descubierto a principios de la tarde, precisó. "Es poco probable que encontremos a alguien vivo a esta hora, por lo cual concentramos nuestros esfuerzos en la búsqueda de eventuales cuerpos", añadió.

El sábado por la mañana, 143 inmigrantes llegaron a La Valeta tras un viaje de 10 horas en un barco de las fuerzas armadas maltesas desde la zona del naufragio. Otros 56 supervivientes, socorridos por un buque de guerra italiano, el "Libra", se dirigían hacia Porto Empedocle (Sicilia).

El capitán del barco que rescató a los refugiados, entrevistado por el Times de Malta, indicó que hacía "este trabajo desde hace 10 años y que esta operación (había sido) la más complicada de su cerrera" y "más dramática que todas las del mismo tipo" a las que había participado.

"Había cientos de personas en el agua, algunos cuerpos sin vida flotaban", contó el mayor Russel Caruana, al llegar a tierra firme.

Añadió que tres refugiados, incluidos una madre y su hijo, declarados demasiado debilitados para viajar por mar 10 horas hasta La Valeta, habían sido transportadas en helicóptero hasta Lampedusa.

El accidente se produjo en las aguas del triángulo formado entre Malta, Libia y Lampedusa, a unos 110 km al sur de la isla italiana, según un mapa publicado en la página web de la marina maltesa.

El barco se desestabilizó y volcó cuando los inmigrantes empezaron a moverse, desplazándose hacia el mismo lado de la embarcación, para llamar la atención de un avión militar que sobrevolaba la zona, informó la misma fuente.

La marina maltesa envió rápidamente barcos de rescate y helicópteros y desplazó al lugar del accidente a varios navíos comerciales, mientras que las autoridades italianas enviaron buques militares, el "Libra" y el "Respiro", y helicópteros que lanzaron lanchas hinchables.

El ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, declaró que "hay que luchar contra los mercaderes de la muerte, porque si no actuamos contra ellos, no podremos frenar este éxodo de migrantes".

El Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Antonio Guterres, afirmó en un comunicado su conmoción por ver que "sirios, después de haber escapado a las bombas y las balas, puedan morir en mar cuando podrían haber pedido el asilo".

El ministro francés de Asuntos Europeos, Thierry Repetin, subrayó por su parte que Francia no podía "dejar sola a Italia" ante este nuevo frama en el Mediterráneo.

Este drama se produce tras el naufragio de un barco de pesca frente a las costas de Lampedusa el 3 de octubre. En la embarcación viajaban más de 500 refugiados, en su mayoría eritreos, y sólo sobrevivieron 155. Hasta el momento, se encontraron 359 cadáveres, lo que la convierte en la peor tragedia migratoria ocurrida en Italia desde hace más de 10 años.

Según las ONG, casi 20.000 inmigrantes y refugiados perdieron la vida intentando atravesar el Mediterráneo en los últimos 20 años.