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  • ACAN-EFE

El cadáver decapitado de un niño de 7 años, que había sido secuestrado el viernes, fue localizado ayer en el oriente de Honduras, mientras pobladores de ese sector reunidos exigen a la Policía que entregue al supuesto responsable del crimen, para quemarlo vivo.

El niño fue encontrado en el sector de Potrero de Casas, departamento de Olancho, en el oriente de Honduras, cerca de donde vivía con su familia, declaró a periodistas un portavoz de la Policía.

La fuente dijo que el cuerpo del infante presenta “signos de haber sido ultrajado sexualmente” y “fue decapitado” por su captor, identificado como Carlos Peralta, quien al parecer secuestró al menor cuando jugaba frente a su casa.

“Queremos que nos dejen entrar a la posta (estación policial) o que lo saquen para quemarlo vivo”, dijo escuetamente a periodistas uno de los manifestantes, que no se identificó. Agregó que es injusto lo que han hecho con el niño y con sus padres. “Ellos son humildes, no se merecían esto”.

Las fuerzas de seguridad investigan las causas del secuestro y posterior asesinato de ese niño.

La violencia en Honduras causa a diario en promedio una veintena de muertos, lo que convierte al país en uno de los más violentos del mundo, con 92 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2011, según la Organización de las Naciones Unidas, ONU.