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Alfredo Corchado, el amenazado periodista mexicano-estadounidense que dio la primicia de la captura del líder del cártel Los Zetas, cree que una fuente le filtró la noticia por “temor” de que mataran a este capo apodado “Z-40” o de que comprara su libertad.

Corchado, quien acaba de publicar el libro “Medianoche en México” (Random House Mondadori), confiesa que no acaba de entender por qué una confiable fuente estadounidense le dio la primicia, pero comentó sus sospechas en una entrevista con la AFP.

“Creo que había temor de dos cosas: de que lo pudieran eliminar o de que pudiese comprar su libertad”, afirma Corchado, corresponsal para México del diario estadounidense The Dallas Morning News desde 1994.

“Querían alguna prueba de que le habían capturado y la mejor manera era sacar algo público”, estima este periodista que, paradójicamente, había sido amenazado de muerte en 2007 por el propio “Z-40”, cuyo nombre es Miguel Ángel Treviño.

La madrugada del pasado 15 de julio, elementos de la Marina Armada mexicana capturaron en el estado fronterizo de Tamaulipas (noreste) a “Z-40”, considerado el capo más sanguinario de México.

Muchas llamadas

Sin que la detención hubiera trascendido a la luz pública, “llamadas continuas” empezaron a asaltar el celular de este periodista especializado en narcotráfico y migración.

“Se habla mucho de corrupción en México y sí hay, obviamente, pero creo que hay gente que quiere hacer lo correcto. Estas personas quizás lo filtraron al lado norteamericano y de ahí surgió esto”, afirma el periodista de 53 años, originario del estado de Durango (norte) pero que a los seis años emigró a Estados Unidos, primero a California y luego a Texas.

Durante los peores años del combate militar contra los cárteles emprendido por el expresidente Felipe Calderón (2006-2012), algunos de los principales capos narcotraficantes fueron abatidos en los operativos de las fuerzas de seguridad.

En el caso de Arturo Beltrán Leyva, apodado “Jefe de jefes”, llegaron a difundirse fotografías de su cadáver ensangrentado, con los pantalones bajados y cubierto de billetes.

Desde que Enrique Peña Nieto sucedió a Calderón el pasado diciembre, su gobierno ha capturado a dos de los principales capos -en julio al “Z-40” y en agosto al líder del cártel rival del Golfo, Mario Armando Ramírez- jactándose de hacerlo “sin disparar un solo tiro”.