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  • Agencias

El Senado de Estados Unidos adoptó anoche un texto que eleva el límite de la deuda del país hasta el 7 de febrero, propuesta que después de nuestra hora de cierre sería votada por la Cámara de Representantes.

Por 81 votos a 18, los senadores aprobaron así un proyecto de ley alcanzado apenas horas antes, que despeja por el momento el riesgo de un default selectivo del Estado y permite la reapertura del Estado Federal, parcialmente paralizado desde el 1 de octubre.

El acuerdo logrado en las primeras horas de la noche de ayer por las bancadas de los partidos Demócrata y Republicano, establecía que el proyecto de ley fuera analizado y votado de inmediato por la Cámara de Representantes (diputados).

Luego, el proyecto sería elevado al presidente Barack Obama, como forma de cerrar una batalla presupuestaria que se extendía ya por varias semanas y que paralizó a Washington.

El texto aprobado por el Senado prevé la elevación del límite de la deuda hasta el 7 de febrero, la reapertura de las agencias federales hasta el 15 de enero, y la convocatoria de una comisión para negociar un presupuesto para el año 2014.

Obama firmará

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se comprometió anoche a promulgar “de inmediato” una ley que eleva el límite de la deuda después de que el texto, ya votado en el Senado, fuera aprobado por la Cámara de Representantes.

De acuerdo con Obama, la clase política tiene por delante el desafío de “recuperar” la confianza de los estadounidenses, y afirmó que es necesario cesar de gobernar “de crisis en crisis”.

“Una vez que este acuerdo llegue a mi mesa, lo firmaré de inmediato. Y comenzará a reabrir el gobierno inmediatamente”, dijo Obama en su breve declaración de anoche.

Obama expresó que estaba listo a continuar trabajando tanto con las bancadas del oficialista Partido Demócrata como del opositor Partido Republicano, pero insistió en que “es necesario cesar de gobernar de crisis en crisis”.

El mandatario formuló una breve declaración en la Casa Blanca, instantes después de que el Senado, en un acuerdo de última hora, aprobó un texto que eleva el límite de la deuda estadounidense hasta el 7 de febrero, propuesta que anoche mismo sería considerada de urgencia por los representantes.

La aprobación de este acuerdo in extremis despeja por el momento el riesgo de un “default” selectivo del Estado, y permite la reapertura del Estado Federal, parcialmente paralizado desde el 1 de octubre, hasta el 15 de enero.

Asimismo, prevé la convocatoria de una comisión para negociar un presupuesto para el año fiscal 2014.

Incredulidad en Washington

Los habitantes de Washington DC recibieron ayer con un punto de incredulidad las noticias de un acuerdo bipartidista en el Senado, que permitiría, en el último minuto, poner fin al parón de la Administración y evitar la caída del país en la suspensión de pagos.

Lo peor se habría evitado si los republicanos de la Cámara baja renunciaban a seguir batallando y aprobaban anoche el acuerdo del Senado.

La capital del país, la más afectada por el cierre parcial de la Administración debido a su concentración de agencias gubernamentales, miraba ayer hacia el Capitolio con cierto hartazgo, y sin terminar de creerse que los interminables tiras y aflojas entre republicanos y demócratas hubieran dado fruto.

Brian Williams es uno de los afectados por los “furloughs”, como se llama aquí a las licencias forzosas sin sueldo, que fueron decretados por la Administración federal para más de 800,000 funcionarios cuando se produjo el cierre por falta de fondos.

Williams trabaja para el Departamento federal de Agricultura, pero lleva más de dos semanas ocioso, y ante el acuerdo bipartidista en el Senado --alcanzado hoy-- no termina de sentirse muy confiado.

“Pensaba que seguiría unos días más sin trabajar, porque parecía imposible que se pusieran de acuerdo. Aunque esperemos a ver qué dicen los republicanos en la Cámara. Puede que igual mañana me toque madrugar”, dijo Williams en declaraciones a Efe/end

 

Ritmo desciende

El tráfico y el ritmo de Washington, capital de Estados Unidos, ha descendido en las últimas semanas, no solo por las decenas de miles de empleados federales que se han quedado en sus casas, sino también por la reducción de turistas procedentes de otras partes del país.